Reconocer

En una librería coincidió con una mujer cuya cara le sonaba. Había ruido alrededor, agitación, pero se distrajo un momento de la distracción y trató de recordar de dónde conocía a aquella mujer (la señora estaba buscando un libro, parece que para hacer un regalo). Buscó en su memoria y finalmente supo de qué la conocía.  Uno se queda incómodo si no logra recordar de qué conoce a una persona.
         Todo es un baile de átomos en el vacío del olvido. Nuestra memoria es un hilo frágil, la mente lúcida da coherencia al caos. ¿Llegará el día en que le pongan un espejo delante y tenga que esforzarse igual?

2 comentarios:

  1. El comentario sobre el espejo sigue a una referencia a "la mente lúcida". Sí cabe que uno llegue a no reconocerse en el espejo; pero no con una "mente lúcida".

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    1. Evidentemente, no. Eso sucedería con una mente ofuscada (bella palabra).
      Un saludo, poeta.

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