Domingo

Otro domingo en el desierto.
Desierto en el otro domingo.
El domingo en otro desierto.
En desierto el domingo otro.
Domingo otro el en desierto.

Etcétera. 

El marido de Cospedal

La prensa informa que Ignacio López del Hierro, el marido de la Cospedal, cobra 7.000 euros al mes por asesorar a Cajastur. ¿Asesorar? ¿Y eso en qué consiste? No será su único ingreso, por supuesto. Por lo visto este pájaro es un entendido en el negocio inmobiliario, que tan buenos frutos ha dado. 7.000 euros al mes por cenar con amigotes que deberían estar en la cárcel como él y por hacer un par de llamadas de teléfono. Bonita forma de ganarse la vida. Esto es una vergüenza, es intolerable. Y su mujer cerrando hospitales y escuelas. En qué manos estamos. Respiramos violencia. ¿Por qué no ejercerla contra esta gente?

Un país neutral

De vez en cuando tengo la costumbre de pensar, pero sólo un poco, cuidado. Y ahora, hace un momento, me he dado cuenta de que el año que viene se cumple un siglo del estallido de la Primera Guerra Mundial. Fermosa efeméride: 1914-2014. Es una efeméride digna de recordación. En España no pasará de ser noticia sobre algo ajeno, somos los señores de la neutralidad; pero en Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Rusia, etc. ya me estoy imaginando las celebraciones, las solemnidades y las ofrendas a los caídos. Porque los españoles no somos europeos, somos norteafricanos. Quede claro esto. Aunque no quiero ser taxativo, dios me libre. En 1914 empezó el siglo XX, como todo el mundo sabe, incluso yo. ¡Für den Kaiser! ¡Pour la France! ¡Visca el Barça!

Neutrinos

La física cuántica ha imaginado entes más fantásticos que los centauros, los grifos y las quimeras, en los que creo a pie juntillas. De toda esa mitología cuántica la criatura más fascinante es el neutrino. ¡Dios, cómo me gusta el neutrino! Tiene nombre italiano, dan ganas de llamarlo "signore neutrino" ¿Qué lo hace tan estupendo? No tiene masa. Es leve como un suspiro. No tiene carga eléctrica. No interacciona con nada. Millones y millones de neutrinos por segundo pasan de largo a través de la materia; a través de los vivos y los muertos; a través del vacío y del plomo; a través de la ceniza y el agua. Proceden del centro del sol, donde se forman en el horno de Helios. Todo es tan extraño que es posible que nos volvamos a encontrar. ¿De qué forma? ¿En qué dimensión? El amor es un misterio. El materialismo, un territorio de los milagros.

La mosca en la oreja

De La Rochefoucauld es este pensamiento al que le doy muchas vueltas últimamente: Todos somos lo suficientemente fuertes para soportar las desgracias de los demás.

Artistas

Gran poeta es el que abarca toda la hondura de la existencia humana. El poeta es un hombre más, con sus miserias y sus caprichos, que se dirige a los hombres. Los poetas no hablan a los ángeles ni a los demonios. Desde Homero hasta Whitman y Milosz, los poetas cantan la aventura del hombre. Conocen la alegría y la desesperación, la soledad y la sociedad, el júbilo y el luto; la vida humana se compone de eso: hay un tiempo de sembrar y otro de recoger, un tiempo de reír y otro de llorar. Al final todo es vanidad y olvido. Ahora entiendo lo que distingue a los grandes poetas: conocen el sufrimiento. Por eso los mejores poetas del siglo XX son los poetas de la nación más devastada: Polonia. Del sufrimiento no tenían ni puta idea los dioses de Homero, ni el dios abstracto y sublime de Aristóteles. Porque ellos no conocen la muerte; la perra, la miserable, la asquerosa muerte.

Pasar a la eternidad

Pienso en la tragedia de Hamlet. En aquella Inglaterra isabelina, cuando llegar a viejo era una hazaña y los hombres nacían y morían como moscas (lo mismo que hoy en tantas partes del mundo). En el universo frío, hostil, trágico y grotesco de Shakespeare no hay lugar para Dios; los hombres son juguetes de sus pasiones hasta que la muerte los deshace. Es la vida humana al desnudo. En nuestra época eso está disimulado por un bienestar material que jamás hubieran soñado los hombres del siglo XVI, cuando los lobos merodeaban a las puertas de las aldeas y se aparecían los fantasmas de los difuntos. La pura realidad es que estamos desamparados, que vivimos a la intemperie en un mundo lleno de accidentes y peligros, y que nuestra vida es muy breve, es un soplo. Todo esto lo dijo con mucha más elocuencia el poeta inglés.

Goethe

Desde muy joven me fascinó la figura de Goethe. De su ingente obra apenas sobrevive el genial Werther, del que renegó en sus años de madurez, y el ilegible Fausto, que es una mierda. Lo mejor, junto a la historia del suicida, son sus poemas y sus escritos autobiográficos. El resto puede tirarse a la basura. Viajé a Weimar con Carmen hace años para visitar su casa am Frauenplan, como dijo Cernuda. Goethe el olímpico, el estirado, el gran hombre por antonomasia, que desdeñó a Hölderlin y a Kleist, dos genios marcados por la desgracia (locura y suicidio). Para mi el Goethe que sobrevive es el Goethe hombre, no el escritor. Un tipo sumamente listo y ambicioso que supo dosificarse, siempre mantuvo su ánimo bien temperado, como el clave de Bach. Schopenhauer le dedicó elogios a lo largo de su obra, lo cual ya tiene mérito. Goethe, ya viejo, escribió: "Adelante, pues, sobre las tumbas". Supongo que se refería a las tumbas de los seres queridos (su mujer, su hijo, Schiller) que vio desaparecer a lo largo de su muy larga vida. Un hombre antipático, desde luego. Cuenta la anécdota, narrada por Bettina Brentano, que cuando paseaba con Beethoven por Teplitz, un balneario, se inclinó sumisamente ante la familia imperial austríaca. Beethoven siguió su camino sin hacer ni puto caso. Goethe miró el abismo (fue uno de los autores del Sturm und Drang) pero supo mantenerse a salvo, sabía cuidar de sí mismo. Por eso estimo más a Kleist, a Hölderlin y a Nietzsche: miraron al abismo y se dejaron engullir por él. Sea como sea, Goethe es un maestro de la vida. Lo mejor de su obra no lo escribió él mismo, sino su secretario Eckermann: las Conversaciones con Goethe son un libro de una sabiduria excepcional.

Premios Príncipe

Se anuncia que el Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias ha sido otorgado a "los padres del bosón de Higgs". El jurado de estos premios se distingue por su olfato mediático, no dan un premio sin que no vaya avalado antes por el prestigio y el impacto en los medios. Diría que los jurados de este premio institucional se distinguen por su capacidad de lamer el ano a la sociedad. Primero tiran la flecha, después ponen la diana: así aciertan siempre. Luego vendrán las edificantes palabras de S.A.R. alabando el esfuerzo, el tesón, la voluntad y todas esas zarandajas.

Los Trausos

The Trausi in all else resemble the other Thracians, but have customs at births and deaths which I will now describe. When a child is born all its kindred sit round about it in a circle and weep for the woes it will have to undergo now that it is come into the world, making mention of every ill that falls to the lot of humankind; when, on the other hand, a man has died, they bury him with laughter and rejoicings, and say that now he is free from a host of sufferings, and enjoys the completest happiness.

Heródoto, V, 4

Como a Boecio

Como todos los hombres sufrió el accidente de nacer, que es el accidente más tremendo. Podemos salir confiados a la calle, creyendo que lo tenemos todo bajo control, pero la realidad es que estamos en un laberinto y que la muerte nos puede arrebatar en cualquier momento, en un segundo, mientras hablamos con alguien de cualquier cosa. Nacemos solos y morimos solos. Filosofo así para consolarme un poco, pero tampoco sirve la filosofía. No, sirve, un poco, algo sí. Volverse loco sería lo más cuerdo que se podría hacer.

Revolución

Schiller en Los Bandidos y Kleist en Michael Kohlhaas escribieron sobre la rebeldía juvenil que se convierte en violencia. La de Schiller es la mejor obra del Sturm und Drang, "tempestad y empuje" que podría haber sido el nombre de una operación del ejército alemán. Son obras juveniles, geniales, llenas de potencia, de energía, de fuego. Sus románticos héroes no calculan las consecuencias, quieren incendiar, desafiar a Dios, subvertir el orden del mundo, ponerlo patas arriba. Son carismáticos, audaces, elocuentes y solitarios. Todos saben que la vida está llena de injusticias, pero pocos se atreven a levantar la voz, a montar a Rocinante y salir a los caminos para desfacer entuertos. Don Quijote era un hombre bueno. Si la vida no tiene sentido cualquier cosa es posible. Cualquier cosa es posible, luego la vida no tiene sentido. Hay desgracias en la vida humana tan repentinas, tan crueles y absurdas, ante las que sólo cabe volarse los sesos frente al altar de Notre Dame o gritar injurias contra el universo hasta el fin del mundo.

Supongo que Roquentin

Estaba acercándose a  la oficina. Eran casi  las 8 de la mañana.  Se acercaban frente a  él  sus dos compañeras. Sincronizados por el horario los tres tenían el mismo destino: un asiento en ese local abierto al público. Con un relámpago de lucidez sintió que aquel encuentro era absurdo, que no tenía ningún sentido, que esas dos personas le eran ajenas, totalmente desconocidas y que no sentía ningún afecto por ellas. Eran relaciones regidas por un mecanismo automático, por el engranaje social, por un idiota
Y tenía que verlas todos los días, durante años, durante siglos.

La momificación

La catastrófica situación social y económica de España se podría resolver o al menos paliar si se aplicara esta modesta proposición (dicho a la manera de Swift): a los pocos trabajadores que queden podrían momificarlos en sus puestos de trabajo (fuera de la jornada laboral) para abaratar los costes. Si se congelan los salarios, ¿por qué no momificar a los trabajadores? Esta medida correctora se podría extender a los parados. Ellos podrían momificarse en sus casas -los que las tengan. De esta manera reducirían considerablemente los gastos domésticos; es sabido que una momia no requiere alimentación, ni higiene. Lo malo es que se reduciría el consumo, para lo solucionar lo cual propongo que también se momifique a los dependientes de comercio y a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y a los funcionarios del ministerio de Hacienda y a los interlocutores sociales y a la Familia Real y a los senadores y a los diputados y a los deportistas de élite.

El látigo

Los escitas que regresaron de una larga guerra se encontraron con la oposición de los hijos que sus mujeres habían tenido con los esclavos. Iban perdiendo batalla tras batalla hasta que uno de ellos tuvo una idea: no les mostremos las espadas ni los arcos, vamos a llevar el látigo en la mano, así recordarán que son esclavos.
Al verlos así sus enemigos tiraron las armas y huyeron. Esto se podría llamar "indefensión aprendida". Toda relación entre los hombres está basada en alguna forma de poder. Ese poder a veces se ejerce de una manera sutil, simbólica, pero no menos cruel. El tono con que el jefe le pregunta al empleado: "¿por qué llamas a la puerta?" significa, en realidad: "¿por qué llamas a la puerta, imbécil?"

Las estrellas tampoco

El astrónomo Brian Schmidt dice en una entrevista que la tasa de nacimiento de estrellas se está desplomando. Traducido al román paladino: antes, hace unos 10.000 millones de años, sí que nacían estrellas, pero ahora nacen muchas menos y es una pena, la verdad. Con lo bonitas que son.
Añade mr. Schmidt que la mayor parte de las cosas que han de suceder en el Universo ya han sucedido. Si el universo no tiene futuro, entonces apaga y vámonos. ¿A dónde? ¡Y yo qué sé!

Vocación frustrada

Su deseo intermitente y tenazmente aplastado por la realidad era haber satisfecho una de sus vocaciones frustradas: ser profesor de griego en un instituto alemán de una ciudad de Baviera, a ser posible Munich, que tiene la mejor red de transportes públicos del mundo y es la sede mundial de seguros Allianz, de Siemens y de BMW. Los fines de semana conduciría su BMW (los alemanes sí pueden conducir estos coches sin ostentación, algo vedado a los españoles) y en tres horas se plantaría en el norte de Italia, atravesando bellísimos paisajes. A orillas del lago de Garda visitaría la casa de Catulo. En vacaciones viajaría con Lufthansa a las islas griegas con una edición de Píndaro, pasaría semanas en Roma saludando en latín a las estatuas. Como nació en la prosperidad general de los sesenta no estaría afectado por el virus del nazismo, para él sería un recuerdo incómodo pero no lacerante: la foto de su abuelo materno, prestigioso abogado de Nuremberg, con la insignia nazi estaría guardada en un cajón bajo llave, como sagrada reliquia familiar. Un tremendo sentimiento de superioridad, la certidumbre de pertenecer a la culta y rica Alemania, iluminaría su poderosa, optimista sonrisa.

Farturas y esqueletos

Justo enfrente de la puerta del pequeño restaurante está la puerta del pequeño cementerio. Con la barriga satisfecha y la cabeza nublada por el rioja entró decidido y contento en el cementerio. Compadeció a esos muertos que ya no podían disfrutar del pote asturiano ni del cachopo. "No saben lo que se pierden... o lo habrán olvidado". Una de la tumbas tenía una inscripción que le llamó la atención: Antonio García Miranda, Catedrático de Oftalmología, muerto en Nueva York, a los 36 años. ¿Qué peripecia vital había llevado ese hombre que dormía en ese cementerio rural?

El médico oftalmólogo Antonio García Miranda nació en 1910, en San Martín, villa del concejo o municipio asturiano de Teverga.
Tras finalizar la carrera de Medicina en 1932 en Madrid, asistió, como pensionado, a un curso de Oftalmología en las Universidades alemanas de Wurzburg y de Berlín. Así mismo, haciendo prácticas, trabajó al lado de su maestro, el doctor Díaz-Caneja, en la Casa de Salud de Valdecilla. Es en esa época cuando publica varios trabajos, entre ellos Lesiones oculares naftalínicas experimentales, La autohemoterapia intramuscular en los procesos tuberculosos del segmento anterior del ojo y La ambliopía estrábica y su tratamiento. En 1941 obtiene por oposición la cátedra de Oftalmología de Granada y en 1944 logra la plaza de oftalmólogo de número del Instituto Oftalmológico Nacional, la cual desempeña hasta su fallecimiento. Por entonces, continúa colaborando en revistas profesionales.
Víctima de una anemia perniciosa, fallece Antonio García Miranda en el Medical Center de Nueva York el 22 de junio de 1946. Por orden del Gobierno español, sus restos mortales fueron trasladados a Teverga, donde sus vecinos le tributaron un homenaje con la erección de un busto en su San Martín natal, donde era popularmente conocido como Antonín, el de don Paco.

Heródoto


Así era el mundo según Heródoto. El Nilo nace aproximadamente en Marruecos, el Danubio por ahí, hacia el oeste. El mundo, o la ecúmene, tenía unas proporciones que hoy le faltan. Europa era más grande que Asia, como debería ser. Libia es África (el sueño de Gadafi). A lo largo de los siglos la historia ha seguido el curso del sol, un curso heliodrómico, hacia el occidente. Heródoto no conoció Nueva York, ni Sao Paulo, pero estuvo en Babilonia que por lo que cuenta no debía de ser menos impresionante. Con Heródoto pasa lo contrario que con los geógrafos actuales: carece de precisión pero tiene mucho encanto. El GPS y Google Maps ahogan la fabulación, el mito, la aventura, lo indefinido.

Arrojados al Mundo

En la calle oigo a una mujer joven que dice sonriendo a otra como excusándose por algo: "yo no pedí nacer". Seguramente esta señora no conoce a Heidegger, pero creo que Heidegger sí la conoce a ella.