El parlamento israelí ha aprobado una ley según la cual a un palestino de Cisjordania que mate a un judío se le aplicará por defecto la pena de muerte por ahorcamiento. Israel, hasta ahora, sólo aplicó dos veces la pena de muerte, una de ellas a Adolf Eichmann. Esta ley acerca a Israel al régimen cruel, extremista y fanático de los ayatolas iraníes. El ministro de seguridad nacional, que apoya esta ley, viene luciendo (es un decir) un pin en la solapa en forma de soga y brindó con champán (o lo que fuera) con sus amigos por el éxito de la votación. Brindar porque se aprueba una ley que castiga con la muerte en la horca, qué cosa tan macabra y horrible. Eso ya no es propio de una democracia, dice la UE.
Un estado
Israel es el genio del asesinato. Nadie asesina como Israel. Esto es un hecho que no admite discusión.
Dos historias
Dos películas cuyas primeras imágenes son casi idénticas: plano general de la ciudad de Nueva York, el ecosistema donde van a desarrollarse esas dos historias. Se trata de "The lost weekend" (1945) y "The bachelors party" (1957). El cine bebe de la literatura: ese Nueva York inabarcable es la ciudad de John Dos Passos, millones de vidas se entrecruzan en ese tejido de calles. No podemos abarcar toda esa realidad, pero la historia de un ser humano contiene todas las historias.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)