No sé cuánto debe a la literatura mi concepción del mundo (que creo que la tengo, por cierto) pero sospecho que mucho más de lo que me parece. Nos movemos en terreno subjetivo. No hay dos lectores iguales y un mismo libro no ejerce exactamente el mismo efecto sobre los lectores aunque puede darse un consenso. Nadie dirá que Thomas Bernhard te hace bendecir cada nueva mañana o que Beckett es luminoso y amable o que por Kafka caminas lleno de confianza en un mundo bueno. Nada tenemos contra el puro entretenimiento banal que puede ser la lectura de textos de ficción. Salir del relato como de una ducha: limpios y lozanos. Diríamos que la literatura presenta dos características fundamentales: un uso estético del lenguaje (que sea exuberante como Joyce o seco como Rulfo es secundario, hay estilos y estilos) y ser expresión veraz del drama que es nuestra vida. En las grandes obras literarias aparecen las cuestiones esenciales de nuestra condición humana: la soledad, la muerte, el amor, el poder de la fortuna y del ambiente, la injusticia, el envejecimiento, las pasiones, el libre albedrío o la necesidad de nuestros actos... eso secreto que a veces no nos atrevemos a confesar ni a nosotros mismos. Así, tal vez moleste que Melibea se tire de la torre, o que Werther se pegue un tiro, o que don Quijote muera agotado y vencido y tristemente cuerdo. Un capitán de barco atrabiliario y loco persigue por los océanos a un cachalote blanco. Un joven inestable piensa que si Napoleón mandó a la muerte a miles de personas, por qué no va a poder él matar a una vieja usurera. De Dante se recuerda el Infierno, pero mucho menos el Paraíso. "Dantesco" no significa visión celestial. Usted es honrado y decente o ni siquiera eso: simplemente es un empleado de banca, como Gerardo Gracia. Una mañana llegan unos desconocidos y le detienen acusándolo de un delito que nunca se llega a aclarar. O se despierta usted convertido en un bicho indefenso y repugnante al que su propia familia aparta y desprecia. La novela picaresca no es precisamente una cantera de personajes intachables. Qué son los lazarillos, guzmanes, buscones, moll flanders, simplicissimus, soldados svejks... Buscavidas, mujeres de vida alegre, ladrones, arribistas, presidiarios, adúlteros, homicidas, mendigos, mentirosos, siervos... Sometidos a los caprichos de la fortuna, caídos en desgracia o gozando de una inestable prosperidad, tratando de sobrevivir, subiendo y bajando en la escala social. ¡Qué importante es un buen matrimonio! Al pobre, por mucho talento y mérito que tenga, nunca se le hace caso. Si eres débil prepárate para los golpes... "Eso me pasa a mí" piensa en algún momento el lector maduro. El niño se maravilla sin entender. La literatura es también un espejo. Nos pone ante los ojos (o trae a los oídos) los dolores, ilusiones, desmayos, trabajos, sufrimientos, pensamientos de cada uno de nosotros. No lo hace en abstracto. Sus palabras, inspiradas por la fantasía y la memoria, son de carne y sangre y por lo tanto están vivas. Podemos ser Ulises o la Regenta o Francesca de Rímini o Jean Valjean o David Copperfield o la protagonista de Casa de muñecas. Consulto en internet (sospecho que es muy alto) el número de muertes violentas en el teatro de Shakespeare: son 74. Para unas 37 obras que se le atribuyen es una buena tasa de sangre. Cesare Pavese por cuyas venas corría tinta, inseguridad y melancolía dijo que en una gran obra literaria (se refería a David Copperfield) el lector reencuentra en el relato la propia experiencia secreta. ¡Eso es!
Domingo
Domingo tarde. Una mujer joven sentada sola, inmóvil, en un banco de un barrio obrero. Tiene la cabeza agachada. No levanta la vista. Se coge de las manos.
Leído al azar
Muchos libros se hojean de pie junto a los estantes de una librería o biblioteca. Al menos yo he pasado bastante tiempo en posición de firmes con la cabeza agachada, leyendo aquí y allá. Como la lectura es una operación (así la llamó Juan Ferraté "La operación de leer") es una operación, digo, bastante absorbente, uno se abstrae del rumor callejero ("los rumores de la plaza quedan atrás y entro en la biblioteca..." escribió Borges). En esas circunstancias no hace mucho me detuve en un libro de Frans de Waal, el primatólogo holandés experto en... nosotros. Siempre miro si un libro tiene una cita inicial y las dedicatorias. Se podría escribir un libro sobre las citas iniciales y las dedicatorias. Casi todos los científicos, hombres de familia, dedican sus libros a su mujer o a sus hijos. Y las mujeres de ciencia igual, se acuerdan de su cónyuge o de sus hijos. No recuerdo el título del libro de de Waal. Lo que quiero destacar es el principio del libro en cuestión. De Waal dice ahí que uno de los peores momentos de su vida fue cuando recibió una llamada comunicándole que un querido y viejo chimpancé, el jefe de la manada del zoo, al que estudiaba desde años había recibido una paliza, con nocturnidad y alevosía (y esto no pretende ser un chiste, fue rigurosamente así) de otros tres chimpancés. De Waal dice que si la hembra alfa hubiera estado presente el ataque no hubiera tenido consecuencias. Estoy tratando de recordar detalles del texto pero tengo lagunas. No recuerdo el lugar, sé que era un zoo de Holanda pero no me acuerdo de la ciudad. Voy a lo que me interesa. Cuando de Waal llegó a toda prisa para estar con el chimpancé, con una premura semejante a la que tenemos cuando vamos a ver a un ser querido que ha tenido un percance, se lo encontró gravemente herido, sin posibilidad de recuperación. Dice de Waal que el animal le miró a los ojos y lanzó un gran suspiro. Poco después murió.
Niels Henrik Abel
Niels Henrik Abel, el Keats de las matemáticas. 1802-1829. Traduzco del francés la necrológica escrita por August Crelle... y a ver quién es el guapo que no llora al leerla.
El señor Niels Henrik Abel, noruego, que descubrió un talento tan extraordinario para las matemáticas y que, aunque muy joven, ya se había distinguido eminentemente en esta ciencia, ha muerto en la flor de la edad el 6 de Abril 1829 en Frolands-Vark cerca de Arendal, en Noruega, a donde había ido desde Christiania, su residencia habitual, para hacer una visita sus parientes. El señor Abel nació el 25 de agosto de 1802 en Frindoë, en la costa occidental de Christiansandstifft, en Noruega. No ha llegado pues a cumplir los 27 años. Su padre fue un ministro protestante rural. En 1803 su familia se trasladó a Gierrestadt, parroquia vecina, donde su padre le dio la primera educación hasta 1815 año en el que Abel entró en la escuela catedralicia de Christiania. No se distinguió en absoluto en sus primeros años. Pero en 1818 a los 16, su talento para las matemáticas comenzó súbitamente a desarrollarse. Destacó entre sus condiscípulos e hizo progresos tan rápidos que pronto se reconoció su genio. El señor Holmboë entonces profesor en esta escuela le dio lecciones particulares. Pasando rápidamente por los rudimentos le hizo estudiar la Introducción e Instituciones del calculo diferencial e integral de Euler. A partir de entonces comenzó a volar solo. Estudió las obras de Lacroix, Francoeur, Poisson, Gauss y sobre todo las de Lagrange, e hizo él mismo algunas aportaciones personales. Egresado de la escuela catedralicia ingresó en la universidad de Christiania. Sin fortuna, y con su padre ya fallecido, obtuvo lecciones gratuitas y disfrutó en la universidad de una beca y del apoyo de profesores durante los dos primeros años. En los dos años siguientes el gobierno le concedió una ayuda extraordinaria. Continuó con ardor su carrera. En esta época compuso numerosas memorias que han sido impresas en un diario de Christiania que lleva por título: "Magazin für die Naturwissenschaften" La primera de estas memorias fue impresa en 1820 con el título: "Allgemeine Methode, Functionen einer variablen Grösse zu finden, wenn eine Eigenschaft dieser Functionen durch eine Gleichung zwischen zwei Variabeln ausgedrückt ist". Se ocupó del problema de la resolución algebraica de las ecuaciones de quinto grado. En cierto momento creyó haber encontrado la solución, pero habiendo notado un error se propuso o bien corregirlo o bien demostrar la imposibilidad de la resolución general de las ecuaciones superiores. Tuvo éxito en este segundo empeño e hizo imprimir su demostración en 1824 en Christiania, en francés. Habiéndose distinguido extraordinariamente en sus estudios el gobierno concedió, con la recomendación de los profesores Rasmusen y Hansteen, cubrir los gastos de viaje para que continuara sus estudios en Alemania, Italia y en Francia durante dos años. Su primer plan era ir directamente a París pero lo cambió y partió a Berlín asociándose a algunos amigos estudiantes de otras ciencias. Llegó a Berlín el verano de 1825. Allí estuvo seis meses durante los cuales le conocí y le ví todos los días. De aquí fue a Viena, Venecia, Milán y Turín hasta París, donde estuvo 10 meses. Regresó a Berlín y de allí a Christiania tras una ausencia de 20 meses. Al llegar a Berlín por primera vez ya había trabajado mucho pero sin haber publicado aún nada importante excepto su "memoria" en forma de disertación sobre la imposibilidad de la resolución general de las ecuaciones algebraicas superiores. Esta "memoria" es la misma que fue incluida en el primer tomo de la presente Revista, pero revisada por el autor durante su estancia en Berlín. Yo había ya concebido desde largo tiempo el proyecto de la presente revista pero lo que me decidió a ponerlo en ejecución fue sobre todo la importancia de los numerosos trabajos ya preparados por Abel, quien consintió en publicarlos, así como la importancia de las obras de Steiner más tarde diligente y muy distinguido colaborador en los primeros tomos de esta revista. Es así que en parte esta revista debe su existencia a Abel. Hasta su fin fue uno de sus colaboradores más asiduos y fieles. Las "memorias" con las que ha enriquecido esta revista y algunas otras muy importantes incluidas en la revista de Astronomía de Schumacher así como las que presentó en la Real Academia de París prueban que este joven geómetra estaba dotado de un talento verdaderamente superior, y que la pérdida que las matemáticas acaban de sufrir por su muerte es tanto más grande y deplorable cuanto que apenas estaba comenzando su carrera. Todos los trabajos de Abel llevan la huella de una sagacidad y de una fuerza mental extraordinarias y a menudo verdaderamente asombrosas, incluso sin considerar la juventud de su autor. Abel penetraba hasta el fondo de las cosas con una fuerza que parecía irresistible y las captaba con una energía tan extraordinaria, las tomaba de tan alto y las elevaba tan por encima de su estado actual que las dificultades parecían desvanecerse ante la victoriosa potencia de su genio. Si se recuerda la "memoria" incluida en el primer tomo de esta revista sobre la imposibilidad de resolver algebraicamente ecuaciones de grados superiores al cuarto, sus trabajos sobre las funciones elípticas, su "memoria" sobre algunas propiedades generales de una cierta clase de funciones trascendentes (tomo III) etc, todos los trabajos por los cuales ha hecho retroceder los límites del análisis, se verá que no hemos exagerado en absoluto. El talento extraordinario de Abel ha sido generalmente reconocido en los últimos tiempos y, sin duda, si hubiera sido contemporáneo de Newton éste habría dicho de él lo que decía de Cotes: "si hubiera vivido más tiempo aún habríamos podido aprender mucho de él". Los más distinguidos geómetras de nuestro tiempo, entre los cuales basta nombrar a Legendre, ese digno veterano, autor de la teoría de las funciones elípticas, han apreciado igualmente a Abel, honrándose por ello tanto a sí mismos como a su joven protegido. Es digno de atención que Abel y Jacobi, profesor en Königsberg, otro joven geómetra de talento extraordinario, siempre han marchado a la par y como frente a frente en sus trabajos sobre las funciones elípticas sin conocerse el uno al otro ni sus trabajos y sin encontrarse ni coincidir en su camino. Abel de vuelta s su patria no encontró al principio un empleo aceptable: no fue sino poco tiempo antes de morir que disfrutó de remuneraciones fijas. En 1827 se le nombró miembro de la Real Sociedad de Ciencias de Drontheim. Tan pronto como la reputación de su talento y sus méritos en las matemáticas fueron percibidos se vio cómo los que aman y protegen las ciencias se interesaban por su suerte. El gobierno prusiano atento a todo lo que pueda hacer prosperar los conocimientos útiles y hacer avanzar a las ciencias pensó en atraer a Abel a su servicio en caso de que él lo hubiera deseado. Al mismo tiempo varios miembros de la Real Academia de Ciencias de París se dirigieron al rey de Suecia para que se comprometiera a llamar a Estocolmo, cerca de la Academia, a este hombre excepcional. El gobierno de Prusia fue el primero en llevar a cabo el proyecto de mejorar la suerte de Abel. Se me hizo el encargo de que me enterara por adelantado si Abel aceptaría un puesto en Berlín en el caso de que se le ofreciera y si la respuesta fuera afirmativa el ministro de cultura y de instrucción pública en Berlín habría resuelto enviarle una honrosa invitación. Tuve orden de escribir previamente al joven geómetra de que la invitación estaba lista para partir. Ejecuté esa orden inmediatamente. Pero desgraciadamente era demasiado tarde. La carta llegó pocos días después de su muerte. Un trabajo infatigable unido a las preocupaciones que durante largo tiempo le había dado la incertidumbre de su porvenir habían minado su delicada salud. Cayó enfermo en el campo donde entonces se encontraba y la indisposición se convirtió en una pulmonía que degeneró en la tisis que le costó la vida. Recibí la noticia casi el mismo día en que acababa de expedirse la invitación a Abel. Hice un informe. El digno ministro que protege y hace prosperar las ciencias en nuestro país con un celo y un ardor que exceden todo elogio expresó el vivo pesar de esta pérdida prematura al escribirme "que había tenido efectivamente el propósito de llamar al señor Abel a Berlín para abrirle las puertas de una carrera honorable en la universidad, concediéndole una asignación suficiente y cubriendo los gastos de viaje, y que lamentaba tanto más ver su propósito fracasado cuanto había vivamente deseado la admisión del señor Abel al servicio de Prusia a causa de las grandes esperanzas que ya habían dado sus raros talentos" Pero no sólo fueron los grandes talentos de Abel los que le hicieron tan respetable y los que siempre harán lamentar su pérdida. Se distinguía igualmente por la pureza y nobleza de su carácter y por una rara modestia que le hacía tan amable como extraordinario era su genio. La envidia del mérito ajeno le era del todo extraña. Estaba muy alejado de la avidez por el dinero o los títulos, o incluso por la fama lo que a menudo lleva a abusar de la ciencia haciéndola un medio para medrar socialmente. Apreciaba demasiado bien el valor de las sublimes verdades que buscaba como para darles un precio tan bajo. Encontró la recompensa a sus esfuerzos en el resultado mismo. Se alegraba casi lo mismo de un nuevo descubrimiento fuera éste hecho por él o por otro. Los medios de hacerse valer le eran desconocidos: no hizo nada por sí mismo, pero lo hizo todo por su querida ciencia. Todo lo que se hizo para él proviene únicamente de sus amigos sin la menor cooperación de su parte. Tal vez un descuido así sea algo impropio del mundo. Sacrificó su vida por la ciencia sin pensar en su propia conservación. Pero nadie dirá que tal sacrificio sea menos digno y menos generoso que aquel que se hace por cualquier otro gran y noble objeto y al que no se duda en conceder los más grandes honores. Gloria pues a la memoria de este hombre igualmente distinguido por los talentos más extraordinarios y por la pureza de su carácter, uno de esos raros seres que la naturaleza apenas produce una vez al siglo.
Berlín, 20 de junio 1829
Aquí no se habla de la lengua árabe
El amor ya no funciona, compañero. No lo busques, insensato. A tu edad, por suerte, esas cosas ya no afectan. Pasó el tiempo de las ilusiones, no queda mucho futuro ni tanta vida por delante. Hay más recuerdos que proyectos más o menos vagos. Esplendorosas auroras -hubo momentos muy felices- dejaron paso a horas grises en sótanos. Pero ya no afectan las decepciones y desengaños o no afectan tanto como a los treinta abriles, señorita. En las arterias se han depositado placas de grasa, la vista se cansa, los huesos tiritan. Si ves una pareja no la envidias, te ríes por lo bajo y sientes en la carne el frío de la vanidad. Cuando dicen "nosotros" en lugar de "yo" te asalta una burlona ternura. Es la misma canción, piensas o sientes, que se repite generación tras generación. Las relaciones humanas son esencialmente difíciles y la gran mayoría son superficiales y pasajeras. Imaginemos la vida de un empleado cualquiera. Ha sido obediente, se ha negado a sí mismo, no tiene deudas. Nada que compadecer. Lleva treinta años trabajando: no ha hecho un sólo amigo, ni entre compañeros ni entre clientes. Ni uno solo. Con algunas personas estuvo viéndose diariamente durante años y ya hace años que no sabe nada de ellas. Pero no haya rencor. No tiene sentido. Puede haber sincera simpatía (amistad evidentemente no, que se necesita trato para ella), aunque cada uno viva en su jaula, separado del resto, ocupado en el duro oficio de ganarse la vida, cuidando de los suyos. El solitario suele quejarse de su soledad sin darse cuenta de la soledad de los demás. Puede que la mujer que nos ha rechazado pase largas tardes de domingo sola comiendo con la mirada fija en la pared. ¡Mira qué ojeras! ¡Estoy horrible! Es un atardecer invernal de martes o de jueves, qué más da. ¿Ves ese nicho entre otros iguales? ¿Ese nicho anulado entre la multitud de nichos, en ese rincón por el que nadie pasa? Tan conocido serás por las arañas como lo eres por los escorpiones. Pasa por este mundo: es lo que nos toca a todos. Sin odio ni amargura pero sí con unas gotas de altivez y desprecio.
El señor Gracia y los antidepresivos
Como todo Zeus sabe vivimos en una sociedad que abusa de los medicamentos. Si hay un negocio que tiene garantizada su pervivencia (aparte de las funerarias) son las farmacias. Hoy todos estamos, incluido los niños, medicalizados y psicologizados.
Hoy es el aniversario de la muerte de Heinrich von Kleist. Vista desde fuera no, pero desde dentro la muerte de Heinrich von Kleist parece feliz. Se les vio jugar la mañana de su muerte en el parque junto al lago. Noviembre 1811. Debía de hacer mucho frío aquella mañana berlinesa. Seguramente el cielo estaba encapotado. Kleist y Henriette Vogel jugaban pocos momentos antes de darse la muerte. Parecían en estado de euforia. Como decía Reich-Ranicki sólo una vez llamó Kleist la atención en su vida y no fue por ninguna obra literaria, fue por su muerte.
Por el contrario una muerte muy desgraciada, insoportable, fue la de John von Neumann, el matemático húngaro-estadounidense. Porque a Neumann la vida le sonrió siempre hasta que enfermó. Acabó con él un cáncer a los 53 años. Lo terrible, aparte de los dolores, es que al final el tumor le afectó al cerebro y se daba cuenta de que se mermaban sin remedio sus casi sobrehumanas capacidades intelectuales (era más inteligente que Einstein o cualquier otro genio de su época). Esto tuvo que causarle un tormento particularmente espantoso. Custodiada la puerta de su habitación en el hospital dicen que daba gritos de dolor y desesperación mientras recitaba la tabla de multiplicar, como un niño en el colegio. Como un ordenador que se apaga.
El señor Gracia está, como todo Zeus, espantando con las noticias que llegan de Gaza. Primero Hamás y su salvaje ataque, después el salvaje ataque de Israel. Han muerto más de 4.000 niños. Es un horror total. ¿Y qué puede hacer el señor Gracia ante tanto horror? ¿Pensar en Kleist, pensar en los gnósticos, hacer ejercicio, practicar sexo, comer sano? Es difícil ser hombre. Quizá no haya en este momento un sólo adulto en la Tierra. ¡A trabajar que somos ceniza, nada más que polvo y ceniza!
Violencia callejera
Sr Gracia, germanófilo
El señor Gracia es muy germanófilo. Mucho. Cada mañana (Jeden Tag!) mira el calendario de una página web alemana en la que aparecen aniversarios del nacimiento y la muerte, en el día, de escritores, la mayoría alemanes. Mira la fecha de hoy y salta de entusiasmo morboso. Tal día como hoy, a tantos de noviembre, murieron Hegel y Leibniz. También en este día fallece Jean Paul, si bien éste es menos conocido. Gerardo Gracia es un personaje singular. Para la sociedad es un empleado de banca que realiza sus tareas en un pequeño pueblo de un valle minero del norte de España. En su cabeza están siempre presentes, desde que los conoció, tipos tan raros como Kant, Goethe, Schiller, Schopenhauer, Hegel, Leibniz, Nietzsche, Simmel, Trakl, Kleist, Heine o Hölderlin. Los clientes del banco se acercan con su recado en las manos pero ni se imaginan dónde tiene la mente y el corazón el aburrido y agrio empleado que les atiende con una sonrisa cansada como un burro después de roturar los páramos de Allande. "Dame 300 euros, chaval" Al señor Gracia, antipático y triste, le parece fatal que le traten de tú y que no le saluden con el debido respeto antes de nada. Es un aristócrata, un epicúreo, un prusiano o eso se cree. En cualquier momento del día en que lo sorprendamos el señor Gracia está pensando en el día en que Nietzsche tuvo el colapso en Turín. Como sabe un poco de alemán (sabe mucho alemán pero su modestia) se atreve a entrar en esas aguas oscuras y profundas. ¿Oscuras y profundas? Se nota que no sabemos alemán. El alemán de un niño es simple. No todo son abismos y pantanos en Germania. Como dice Roger Nimier: "Rusia se parece mucho a la filosofía: las dos están llenas de pantanos y son invadidas de vez en cuando por los alemanes" Gerardo sabe que el alemán de Goethe es muy complejo y rico, pero que el de Kafka es relativamente fácil de entender (lo complejo es la historia, añade con una media sonrisa muy bonita)" Se jacta, por ejemplo, de haber leído la Fenomenología del espíritu en el original. ¿Habrá entendido algo? "Le he pillado la música" dice ufanoso. A la larga lista de filósofos y poetas alemanes Gerardo Gracia ha ido añadiendo con su tesón teutón otra de científicos y matemáticos. "En las ciencias el siglo XVIII fue francés (con la excepción de Euler) pero el XIX fue alemán. El XX lo era también hasta que llegó Hitler" dice Gerardo. En su Valhalla están, aparte de Musil, Georg Heym o Thomas Mann, gente de ciencias como Gauss, Cantor, Weierstrass, Kirchhoff, Robert Koch, Rudolf Virchow, Roengten, Planck, Einstein, Riemann, Heisenberg, Wegener, Schrödinger, Mendel, Hilbert... Wo sind die Weiber?
Pandaemonium germanicum. Esto tiene en la Kopf el ilustre Gerardo Gracia, gran promesa de la filología germánica de nuestro siglo. Gerardo no ha estado nunca en Leipzig, Breslau, Heidelberg, Stuttgart, Estrasburgo, Hamburgo, Munich, Gotinga o Königsberg. Pero sí que estuvo en Berlín, Frankfurt, Zúrich, Weimar, Jena y Berlín. "Muy poco tiempo" se apresura a decir. El señor Gracia cree que sería interesante un libro (no le consta que exista, pero seguro que lo hay) en donde se estudiara el fenómeno académico según el cual los estudiantes germánicos realizaban su formación saltando de una universidad a otra en el ámbito germano. Un físico judío prusiano oriental como Minkowski, por ejemplo, empieza su vida universitaria en Königsberg, continúa en Berlín, luego va a Bonn, de ahí a Zúrich y termina en Gotinga. El señor Gracia opone a la carrera ascendente de Hegel (Tubinga, Berna, Jena, Bamberg, Nuremberg, Berlín) la suya propia descendente: pequeñas poblaciones de una provincia del norte de España. Aire de cordillera, mar Cantábrico, nordeste, pomaradas, madreñas, fabes, mucha sidra rancia, poca lógica y menos Weltgeist.
El señor Gracia se abstrae. Mientras daba un paseo esta mañana por ese pueblo del valle minero Gerardo Gracia observó (su rica vida interior ha quedado ya esbozada) a los humanos que poblaban las humildes calles. Semáforos, señales, indumentaria, edificios, mascotas. Hizo un esfuerzo por verlos con distancia, como si no los conociera del todo. Se dio cuenta de lo curioso que es el Homo sapiens, único representante de su especie. Hubo otras especies de Homo pero desaparecieron. La evolución es una gran extinción. El 95% de las especies se ha extinguido. Sólo queda una pequeñísima parte del gran árbol de la evolución. El humano que se agita aquí y en las calles de todo el jodido planeta es un simio que habla. "Esto puedo observarlo aquí lo mismo que en Londres, Moscú o Los Ángeles" pensó el señor Gracia, "esta visión es eterna. Veo a un animal como otro cualquiera, más débil que los demás, mucho más frágil. Es el único animal que sabe que va a morir (quizá esto explique la universalidad de las drogas, el alcohol, los estupefacientes, esta conciencia puede ser insoportable) y el que más llora a sus muertos queridos. El mundo empezó sin el Hombre y se terminará sin él. Esta especie es una más de las millones que pasaron y pasarán fugazmente por la Tierra". Definitivamente, el señor Gracia tiene algo de pensador alemán, nicht wahr?
El sr. Gracia y la ciencia
España es aburrida y ruidosa. ¿Aburrido el país de los bares? Me gusta mucho la ciencia, dice Gerardo Gracia. Soy aficionado a la historia de la ciencia. Las Matemáticas se me dan fatal (vieja excusa de los que no han dedicado mucho esfuerzo a aprenderlas). Estoy interesado, dice Gerardo Gracia, en la historia de la Física y las Matemáticas, las dos ciencias más abstractas, salvo que la Lógica se oponga. Siendo español usted comprenderá que sea melancólico, dice Gerardo Gracia, si considero las aportaciones que nuestro país ha hecho a la ciencia. Son muy modestas. Gerardo Gracia es empleado de banca y trabaja desde hace cuatro años en un pueblo de una cuenca minera donde por poco no llegan ni el fuego ni la rueda. Gerardo se siente marginado y nulo socialmente. Es sorprendente el caudal de conocimientos que tiene Gerardo sobre la de la ciencia e igual de sorprendente lo poco que le sirven. "¿Podría resumir la historia de la Física en unas cuantas frases?" Sé que para ellos soy sólo un empleado de banca, dice Gerardo, pero le voy a demostrar que tengo algo más en la cabeza que números de cuenta y céntimos de euro. Gerardo Gracia carraspea, toma aire, levanta la cabeza y comienza su dissertatio.
"Física" es una palabra griega, significa "lo que se refiere a la naturaleza". Dejamos a los presocráticos Leucipo y Demócrito, con su teoría atómica, recuperada por Epicuro y más tarde por el gran Lucrecio. Pasamos a Aristóteles. Es sabido que la autoridad de Aristóteles y de la Iglesia fueron responsables de que durante siglos nadie intentara investigar los fenómenos naturales. Se acusaba de soberbia, de herejía, a quien osara refutar las teorías del griego. Pero su modelo cosmológico y su explicación del movimiento son erróneos. Un mártir -porque no tiene otro nombre- Giordano Bruno, pagó la osadía de cuestionar el sistema del mundo de Ptolomeo con la muerte horrible en la hoguera. Año 1600. Galileo con sencillos experimentos demostró que la idea aristotélica del movimiento es falsa. Con Galileo empieza la ciencia moderna. Paralelamente al avance de la Física se produce el avance de las Matemáticas. A medida que las Matemáticas se hacen más complejas más parcelas de la naturaleza son explicadas, pues las Matemáticas son el lenguaje de la naturaleza (para la ciencia moderna). Newton explica el Sistema del Mundo, es el primer gran logro de la ciencia occidental. La explicación del movimiento, leyes de Newton, la teoría de la gravitación universal, los experimentos sobre la naturaleza de la luz. Coulomb aplica a las cargas eléctricas la fórmula de Newton para los cuerpos que se atraen. De la noción de partícula se pasa a la de campo. Huygens disputa con Newton: la luz no se compone de partículas, sino de ondas. Faraday descubre que la electricidad y el magnetismo son fenómenos interrelacionados. James Clerk Maxwell culmina el trabajo de Faraday dando la explicación matemática del asunto. Es el electromagnetismo, tal vez el descubrimiento que más consecuencias prácticas ha tenido en la historia (radio, televisión, teléfono, etc). Teorías del calor de Fourier. Las tres leyes de la Termodinámica. Siglo XIX. Se descubren (¿se inventan?) las geometrías no-euclídeas. Está servida la segunda gran interpretación del universo, la que contiene y supera a la de Newton y está vigente aún en nuestros días. Aunque el principio de Relatividad es conocido por Lorentz, Minkowski o Poincaré el papá de la teoría, sin discusión, es Einstein. De 1905 data la Teoría Relatividad Restringida y de 1915 data la Teoría Relatividad General. Geometría de Riemann. Geometría diferencial de Christoffel. Cálculo tensorial de Levi-Civitá. El espacio-tiempo se curva por efecto del campo gravitatorio. Primeras consecuencias de la teoría. En 1915 Schwarzschild da una solución de las ecuaciones de campo de Einstein para una esfera ideal que implican en teoría la posibilidad de los agujeros negros. Teoría revolucionaria pero que no cuestiona, como otra posterior, el orden de la naturaleza ni el principio de causalidad. Modelos cosmológicos de Friedman (1922) y Lemaître. En 1929, año del crack de la Bolsa, se descubre que el universo está en expansión (Hubble). Sólo 300 años después de que se quemara a Giordano Bruno descubre Max Planck la naturaleza cuántica de los fenómenos atómicos.1900. Nace la Mecánica Cuántica. Sucesivos modelos atómicos de J.J.Thomson, Rutherford, Bohr (1913). Entre 1925 y 1930 se desarrollan los principios de la Mecánica Cuántica obra de jovencísimos físicos: Heisenberg, Dirac, Pauli, Schrödinger, Jordan, de Broglie tutelados por Bohr, Sommerfeld, Max Born y observados a distancia, mitad con escepticismo mitad con espanto, por Einstein, Planck. Problemas filosóficos graves sobre los límites del conocimiento humano y el orden de la naturaleza. A tenor de la nueva Física no existe en el mundo atómico determinismo; en consecuencia nuestro conocimiento se basa en una probabilidad. Esta idea resulta intolerable a Einstein que realiza "experimentos mentales" para demoler la interpretación estadística de la Mecánica Cuántica. Bohr los refuta todos. Paradoja de Einstein-Podolski-Rosen (1935) Descubrimiento de la antimateria. Positrón. (1932). Fisión del uranio (1938). Primera pila atómica fabricada por Fermi (1942). Bomba atómica (1945). En 1964 se descubre casualmente la radiación de fondo de microondas (postulada teóricamente poco antes por dos astrofísicos soviéticos), radiación "fósil" del origen del universo, firme prueba de la teoría del Big Bang. Vamos de explosión en explosión. Se empezó este camino con la armonía de las esferas de Pitágoras.
Gerardo Gracia, empleado
Alamogordo, ¿estás ahí?
He visto "Oppenheimer" la película de Christopher Nolan sobre el físico estadounidense conocido por ser "el padre de la bomba atómica". Personaje complejo, como es de suponer. Cosas que yo sabía pero imaginaba mal: Los Álamos fue una ciudad sacada de la nada en poquísimo tiempo. Unos dos mil millones de dólares costó el proyecto Manhattan, que, en realidad, era un tejido de laboratorios e industrias que se extendía por todo Estados Unidos. El pasado se puede complicar, como me parece el caso en esta historia, a medida que se conocen informaciones, se desclasifican documentos, etc. Oppenheimer publicó un artículo en colaboración con Hartland Snyder que apareció el 1 de setiembre de 1939, día que estalla en Europa la Segunda Guerra Mundial. El artículo se titula "On continued gravitational contraction" y no trata de isótopos radiactivos, ni bombas, sino de agujeros negros, entidades aún desconocidas entonces, pura hipótesis matemática. When all thermonuclear sources of energy are exhausted a suffciently heavy star will collapse. Fabricar la bomba atómica fue como fabricar un pequeño sol que liberara energía por fisión, no por fusión nuclear. Los Álamos desde 1943 hasta julio de 1945 fue para los muchos jóvenes talentos "reclutados" por Oppenheimer y el general Groves una experiencia inolvidable, todos unidos en un empeño común, un lugar insólito, una misión trascendental. "Estamos haciendo una fiesta en Nuevo México..." Jornada del Muerto, Alamogordo, Los Álamos. Localizaciones de un western apocalíptico, el relato de muertos de un Juan Rulfo que entendiera a Heisenberg y Bohr.
Nada nuevo
No se entiende el mundo en que vivimos sin Hegel. Tampoco se entiende sin Darwin. ¿Se puede entender sin Santo Tomás de Aquino? Los cuadros de El Greco no se entienden sin ese pensador cristiano. No se puede entender el mundo actual sin la física cuántica ni la teoría de la Relatividad. No se entiende sin la ciencia moderna. No se entiende sin los griegos ni romanos. Hace cien años los periódicos eran todo texto y ninguna fotografía. El periodismo se fue haciendo visual a medida que la sociedad se hacía más compleja tecnológicamente. Ahora las noticias se producen y publican al minuto. El ruido de la actualidad es atronador. En nuestro mundo creo que no hay ninguna creación absolutamente novedosa. ¿Y la inteligencia artificial?, se puede objetar. En ciencia aparecen todos los días nuevos descubrimientos, algunos asombrosos, pero ninguna teoría que cambie nuestra imagen de la naturaleza, ni mucho menos surge algún modo de conocimiento que sea distinto de la ciencia. Heisenberg tituló un libro suyo "la imagen de la naturaleza en la física actual". La física de Heisenberg sigue siendo, en lo esencial, la nuestra. Sucede lo mismo con el arte. Veo en Wikipedia que la serie de 90 latas de conserva conteniendo "mierda de artista" data de agosto de 1961. Se trata de una "obra" de Piero Manzoni. Así que los escándalos vienen de lejos. El arte ha muerto. ¿Vamos a seguir pintando paisajes por muy abstractos que sean? ¿Qué nos queda por hacer? Y en política, ¿hay algo nuevo? ¿Se puede seguir haciendo poesía después de Auschwitz? (Algunos visitantes se hacen selfies en ese lugar). Que se lo pregunten a Paul Celan. ¿Será verdad que la novela ha muerto? Después de Joyce, ¿a qué se dedican los novelistas? Pues sigue habiendo novelistas, y a millares. Como poetas, que también hay miles.
Siempre no es domingo
Tantos años después regreso para dar un paseo solitario este domingo fantasmal por las calles desiertas de ese pequeño pueblo tan tranquilo. Estamos en julio pero todo el cielo está cubierto de un manto uniforme y protector de nubes grises y la temperatura es muy agradable. Hace fresco. Los árboles y los campos despiden frescura y verdor. Siempre dio impresión de limpieza y orden ese pueblo y sus vecinos tenían un aire de satisfacción, como si vivieran en el plató de una serie de TV estilo "El show de Truman". En el mejor de los casos la vida se va revelando triste, el paso del tiempo todo lo arrastra. Ya es mucho haber conocido sólo la melancolía cuando tantísimos conocen el espanto y el horror. Vivir unos pocos años llegando a la vejez, en un pueblo tranquilo como ese, medio apartados del mundo y ser enterrados en el cementerio del lugar hasta la disolución del planeta. Vamos bajando las escaleras hacia el mundo subterráneo y antes de atravesar la puerta infranqueable para siempre nos damos la vuelta y saludamos con la mano. "¡Hasta siempre!" Vivir una existencia retirada sin conocer ni revoluciones, ni guerras, ni desgracias personales, ni pasiones incendiarias. Sólo el lento envejecer en el regreso a la nada. Parecerse a un organismo natural, con sus fases vitales. Me detengo a ver unas esquelas. Vecinos de la villa que han muerto recientemente. Gente desconocida. La fila de parientes. Funeral y entierro. ¿Una vida tranquila? Deseo irrealizable. Nuestra época no permite vidas tranquilas. Trotski, que tuvo una vida demasiado interesante, dijo que quien quisiera una vida tranquila no debía haber nacido en el siglo XX. The late earthquake in Calabria and Sicily came without any recognized warning at 5:20 A.M. December 28,1908, the initial shock continuing for about 32 seconds. Los muertos del pasado se nos echan encima. ¿Dónde están esas multitudes?
Ludwig Fulda
Tal día como hoy nacieron Walter Benjamin y Ludwig Fulda. Se diría que tuvieron la misma mala estrella. Ambos eran judíos en tiempos del nazismo. Fulda se quitó la vida en marzo de 1939 a los 76 años y Benjamin en setiembre de 1940; la más directa forma de escapar a los campos de exterminio a los que estaban destinados. Fulda murió unos meses antes del estallido de la guerra, Benjamin cuando la guerra llevaba un año y la mancha de terror del Tercer Reich se extendía por Europa. Fulda fue el encargado de publicar, en setiembre de 1914, el "manifiesto de los 93" breve texto que reunía las firmas de importantes personajes de la cultura alemana en favor de la causa de su país cuando estalló la Primera Guerra Mundial. En 1914 Fulda podía justificar a Alemania ante Europa, era un patriota alemán y a nadie le sorprendía eso. Hoy está olvidado pero en su tiempo Fulda tuvo mucho éxito como dramaturgo. Leo en Wikipedia que entre 1888 y 1932 se contó entre los autores más representados de su época. Hizo traducciones de Calderón de la Barca, Tirso de Molina, Lope de Vega. También de Molière. La última película que rodó Greta Garbo (1941) se basa en una pieza de teatro de Fulda. Difícil de imaginar lo que tuvo que significar para Fulda, como para tantos judíos asimilados, el ascenso y triunfo del nazismo. Con qué nostalgia debió de recordar sus años juveniles, cuando le sonreía el éxito y podía vivir tranquila y libremente en su amado país. A partir de 1933 todo eso cambió. Ya no era alemán, era judío. El país del que estás tan orgulloso te escupe de la noche a la mañana. No sólo te escupe, te persigue para asesinarte. Amor no correspondido. Nostalgia de la tierra inocente, no del estado; nostalgia de los ríos, árboles, paisajes de Alemania, no de sus gobiernos. La nostalgia del exiliado Heine cien años atrás. En 1938 Ludwig Fulda estaba de visita en Estados Unidos pero tuvo que volver a Alemania. Más tarde trató de conseguir el permiso para salir otra vez hacia ese país pero le fue denegado. Sin duda desesperado se suicidó en Berlín en marzo de 1939 cuando de todas partes colgaban esvásticas y atronaban los aullidos de Goebbels y Hitler. A partir de 1935 Fulda pasó con su mujer temporadas en el extranjero, en Francia e Italia, leo en Wikipedia. Cuántas veces no hablarían, en la intimidad, en voz muy baja, porque vivían en el temor continuo, del peligro que corrían si seguían en Alemania. Qué temores y esperanzas no combatirían en sus conciencias. "Quizá se arreglen las cosas, no puede ir todo tan mal, esto es insensato..." Mientras tanto el proceso de privación de derechos era gradual pero implacable. Hitler detentaba el poder desde 1933. Fulda, se supone, no reaccionó a tiempo y se vio atrapado. ¡Pero no era tan fácil escapar! Vería cómo se hacía el vacío a su alrededor, cómo él y su familia y todos los judíos empezaban a ser señalados, perseguidos, encarcelados, expulsados de sus puestos de trabajo y despojados de sus bienes. Hay cosas tan enormes, tan negativas, que son difíciles de creer. La naturaleza humana es inclinada a la esperanza, muchas veces contra toda evidencia. Billy Wilder dijo una vez con mucha ironía y amargura: "the optimists died in the gas chambers, the pessimists have pools in Beverly Hills". No hablaba a la ligera, su madre murió en Auschwitz. Los primeros pensaron "ya se arreglará" Pero conocieron el horror que los asesinó y no pudieron dar testimonio. Los segundos fueron más realistas, aunque pocos llegaron a tener piscinas en Hollywood. Emigrar debe de ser una decisión muy dolorosa y muy difícil. Y quién sabe hasta qué punto es decisión consciente y no resultado de las circunstancias, como al aturdido al que empujan y de esa forma se libra de un peligro mortal. El doloroso exilio fue primer acto de la tragedia, el paso previo al inimaginable exterminio de millones de judíos.
Prejuicios
Conocemos o vemos a una persona e inmediatamente nos hacemos una idea de ella. "Hacerse una idea" es una expresión interesante, como la de "pararse a pensar". Qué bien nos vendría, por cierto, "pararnos a pensar" porque, como sabemos, vamos a trompicones y cada vez más acelerados (esta idea no es nueva, desde luego). Conocemos, decía, a una persona y la encasillamos. Quizá hacemos igual con nosotros mismos, también tenemos una opinión sobre nosotros (somos desconocidos íntimos, si puede decirse así). Creo que somos muchísimo más influenciables de lo que creemos. Que millones de personas cayeran bajo el hechizo de Hitler o Mussolini (no tanto mágico hechizo como propaganda y control de los medios de comunicación y las escuelas) da que pensar. Vuelvo al asunto. Alguien se entera de que fulanito, al que tenía por ignorante, pasó los veranos de su juventud en el extranjero. Esto quiere decir: fulanito tiene más mundo del que yo pensaba. Además tiene una habilidad que desconocía, habla muy bien el idioma de ese país. Así que hay que reorganizar todo el edificio. Juzgamos con muy groseros criterios a nuestros semejantes (¿será este otro "juicio grosero"?). Por eso la polarización que sufre nuestra sociedad es un mal signo. Azules unos, rojos otros, verdes los de más allá. Una forma muy simple de distinguir a unos de otros que no admite matices. No hay voluntad de concordia, de entendimiento. Quien piensa de manera diferente es un adversario al que hay que neutralizar. Va por delante el odio antes que el oído. Hay una minoría de revoltosos a la que le gustaría, alegando la vieja excusa del desorden y el caos, ver cómo se suspenden los derechos y libertades.
Viaje nunca realizado
Paseando en silencio
Haciendo cola
Del horizonte al punto
Osos de Somiedo
Se han convertido en una atracción turística cada vez más en auge. Los visitantes del Parque Natural quieren ver a los osos pardos en estado salvaje. Tienen derecho, por supuesto. Es el gusto por coleccionar "experiencias interesantes", característico del hombre actual. Por ejemplo, bajar hasta el fondo del Atlántico en batiscafo para ver los restos del Titanic, viajar a Noruega para ver la Aurora Boreal o visitar los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial poco después del armisticio, cosa que indignaba a Karl Kraus (la cosa viene de lejos). En las montañas cantábricas vive el oso pardo en la alegre compañía de raposas, rebecos, víboras, lobos, caballos, venados y turistas. Esta avidez de "experiencias interesantes" atrae a esos parajes a cientos de homínidos provistos de prismáticos y otros aparatos ópticos de alta tecnología. Aumenta la población osera y aumenta la afluencia de turistas. Hay que poner cordura. Para eso están los organismos que se dedican al estudio y conservación del plantígrado, que por algo entienden. Si te encuentras con un oso sigue sus consejos: no le tires piedras al oso. Como ha aumentado, por fortuna, la población de osos en los últimos años los problemas, por desgracia, aparecen. Dice el jefe del Servicio de Vida Silvestre que tiene a su vez un jefe que a su vez tiene un jefe que a su vez tiene un jefe: "Cuando aumenta la población de osos, hay más probabilidades de que uno de ellos entre en alguna localidad para buscar comida —a un contenedor, un restaurante, un gallinero—, lo que puede generar alarma. En cuanto vemos que algún ejemplar lo hace más de una vez, activamos el protocolo” ¿Y qué es el protocolo?, pregunta un colegial. La cosa consiste en tender una trampa al incauto animal, anestesiarle y colocarle un collar con GPS, como explica otro jefe, el jefe de la sección de Recursos Naturales. Hay que meter al oso en vereda. Es el tesoro del Parque Natural, cierto, pero puede ser revoltoso. Así es como aparece la figura del "oso problemático" como si de un adolescente se tratara. "Una vez que el oso problemático se mete en el cilindro, científicos y veterinarios se desplazan hasta ahí para dormirlo —sin que el animal los vea—, se le toman muestras de sangre y pelo para ver su estado de salud, y le colocan un collar con GPS que ayuda a entender sus movimientos —lo que ofrece una valiosa fuente de conocimiento— y, sobre todo, adelantarse a sus incursiones una vez liberado" dice el redactor de la noticia. Los turistas hacen excursiones y los osos problemáticos hacen incursiones. En efecto, son "científicos", y no simples mortales, los encargados de atrapar y fichar al oso problemático. Hay un involuntario humorismo en todo esto. La "sociedad de control" se extiende también a los animales salvajes.