Machtergreifung

Distinguido y querido amigo:

Estoy aquí desde hace dos semanas con objeto de colocar a un pequeño negro francés. Entretanto sabrá usted que nos aproximamos a grandes catástrofes. Aparte de lo privado -nuestra existencia literaria y material queda aniquilada- todo conduce a una nueva guerra. No doy un céntimo por nuestras vidas. Los bárbaros han conseguido gobernar. No se haga ilusiones. Gobierna el infierno.
     
        Cordialmente, su viejo amigo

Joseph Roth, carta a Stefan Zweig, febrero 1933

7 comentarios:

  1. Es imposible no querer a Joseph Roth.

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    1. Y si no que se lo pregunten a Stefan Zweig.

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    2. Stefan también es adorable (siempre amigo suyo, aunque sea funesto) pero a Joseph dan ganas de abrazarlo.

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    3. Eso decía Roth: "ser amigo mío es funesto". Título de un libro de cartas suyas a Zweig, ¿no? Simpatizamos con los desgraciados: amamos a Roth o a Kleist, pero ¿podríamos querer a Thomas Mann o a Goethe? Admirarlos, sí, pero quererlos...

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    4. Claro, me refería a ese libro, en el que apenas hay cartas de Stefan Zweig, por cierto.
      Algo parecido, si no recuerdo mal, decía Borges sobre admirar a Quevedo y querer a Cervantes.
      De todas formas, creo que no somos mayoría los que repartimos así el afecto.

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  2. Ni desde el infierno se podían imaginar que la maquinaria nazi podía superar su crueldad

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    1. El infierno se quedó en parque de atracciones.

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