Eclipse

En uno de sus recientes artículos el filósofo Savater llama "tonto" a todo el que se haya emocionado con el pasado eclipse de sol del 12 de agosto del 2026. Creo que le entiendo: por no confundirse con el vulgo desprecia un fenómeno como ese. Para reducir la importancia del eclipse arguye que el sol se oculta todos los días al final de la tarde y que no por eso nos volvemos majaras. Un eclipse, ¿es un fenómeno absolutamente magnífico o es algo sin mayor interés que no justifica la histeria que ocasiona? ¿Un eclipse total de sol puede ser irrelevante? Me cuesta entender esta postura. Pero los gustos son variopintos. A Savater le emocionan las carreras de caballos, a usted le dejan frío. Una carrera dura dos minutos, pero un eclipse de sol de dos minutos de duración no le parece interesante por lo breve que es. Recuerdo la magnífica descripción de un eclipse de sol escrita por Adalbert Stifter. Desde Viena, el día 8 de julio de 1842. Este eclipse cruzó la península Ibérica de suroeste o noreste. Son fenómenos que dan saltos de siglos. Somos tontos. Nos manipulan, nos comen la cabeza. ¡Un eclipse de sol total, menuda estupidez! Puede que estés rodeado de gente, que seas masa en una plaza o en lo alto de un monte, pero un eclipse total de sol siempre se observa solo. (No sé cómo explicarlo pero me parece lo más semejante a contemplar nuestra propia muerte). El circo que se monta (y es verdad que hay circo también) desaparece durante esos segundos impresionantes de ocultamiento total del sol. Sabemos bien qué sucede, nos lo han explicado cien veces, la luna se interpone entre el Sol y la Tierra. Que no  cunda el pánico. Todo esto se sabe, sin embargo no le quita magia. Es maravilloso que esos cuerpos inmensos a esas distancias fabulosas puedan producir en este planeta un fenómeno así. Desde la noche de los tiempos, advertidos o no, los hombres se han maravillado (y aterrorizado) con esa suspensión momentánea del curso ordinario del día; con esos segundos de suspenso de la naturaleza. No me afecta especialmente ser uno de los tontos que se ha emocionado con el dichoso eclipse. ¡Filósofoooooooooo! ¡Heráclitooooooooooo!

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