¿Es inútil sublevarse?

La Revolución Islámica que derrocó a Reza Pahlevi, Sha de Persia, fue saludada al principio, por Michel Foucault.
Foucault viajó a Irán en 1978 como corresponsal de un diario y fue testigo directo de la sangrienta sublevación popular. A propósito de esta experiencia "sobre el terreno" publicó en mayo de 1979 un artículo para Le Monde titulado: "¿Es inútil sublevarse?" 
Foucault pasó del entusiasmo a la decepción. Dice el filósofo: Ciertamente no da ninguna vergüenza cambiar de opinión, pero no hay ninguna razón para decir que se cambia de opinión cuando se está hoy contra la amputación de manos, tras haber estado ayer contra las torturas de la Savak (policía secreta del régimen).
Foucault distingue entre "sublevación" y "revolución". 
La primera sería el movimiento mediante el cual un solo hombre, un grupo, una minoría o un pueblo entero dice "no obedezco más" y arroja a la cara de un poder que estima injusto el riesgo de su vida.
La revolución, en cambio, constituye para Foucault un gigantesco esfuerzo de aclimatación de la sublevación en el interior de una historia racional y controlable. La revolución le ha dado una legitimidad, ha hecho la selección de sus buenas y malas formas, ha definido las leyes de su desarrollo; le ha fijado condiciones previas, objetivos y maneras de cumplirse. Se ha definido, incluso, la profesión de revolucionario. 
El artículo de Foucault continúa preguntándose si cabía esperar que el elemento religioso de la revolución iraní se borrara en provecho de fuerzas más reales y de ideologías menos "arcaicas" y responde que no. ¿Se tiene o no se tiene razón para rebelarse?, pregunta. Y añade: Dejemos la cuestión abierta. Hay sublevación, es un hecho; y mediante ella es como la subjetividad (no la de los grandes hombres, sino la de cualquiera) se introduce en la historia y le da su soplo. Más adelante agrega: siempre es peligroso el poder que un hombre ejerce sobre otro.
A la luz (o más bien oscuridad) de la situación que estamos viviendo en España me parece que este artículo de Foucault tiene mucho que decirnos.

Vincent

Las noticias diarias son una fuente inagotable de perplejidad: cuando uno pensaba que la crueldad y la estupidez humanas habían llegado al límite viene otra noticia que lo desmiente. 
Dos investigadores americanos afirman en una "monumental" (como dice la crónica) biografía que Van Gogh no se suicidó, que lo mataron unos cazadores accidentalmente. Los autores matizan la conclusión: Nunca decimos categóricamente que Van Gogh no se suicidó. Lo que decimos es que, dado el peso de la evidencia, un disparo accidental es mucho más probable. En la comunidad científica, este descubrimiento lo han recibido muy bien. Algunos psiquiatras nos han dicho que creen que la nueva explicación de la muerte de Van Gogh tiene mucho más sentido dado el estado mental de Van Gogh.
La "comunidad científica" dicen, ¿qué comunidad de vecinos será ésa?
Hay que corregir a Artaud, que se equivocó desde el título: "Van Gogh, el no-suicidado de la sociedad." 
¿Y si no se suicidó? ¿Y si lo mandó envenenar el Papa? ¿Y si le mordió una morsa? ¿Y si fue un ataque de risa? 

Ajustes dolorosos

El vicepresidente de la Comisión Europea (quién sea da igual, el cargo vale más que la persona) afirma en una entrevista, refiriéndose a la reestructuración (perdón por la palabra) de las Cajas de Ahorros, que es "dura y dolorosa pero imprescindible". Habla como el cirujano en la mesa de operaciones antes de amputarle la pierna, sin anestesia, a un paciente. Tiene buenos sentimientos este político socialista (sí, aún existe el socialismo): se nota que le duele. Siendo socialista, ¿cómo no le va a doler el retorcimiento de la clase obrera?
Le duele tanto el "ajuste" (eufemismo por "destrucción") que se proponen realizar como le dolería a una top model ver en la tele que han muerto trescientos pakistaníes en un atentado suicida. Que, por otra parte, no es que nos duela más a nosotros. Ante ciertas situaciones lo más decente, me parece, es no disimular lo poco que nos importan. Hubiera sido más hermoso, más poético, que este alto funcionario y mediocre persona (es una nulidad) dijera: "Me importa un rábano si echamos a la calle a uno, a cien mil a un millón de empleados. Que los dejen sin casa, que los maten uno a uno. Que estalle otra guerra. Yo quiero seguir viviendo bien." 
Soy pesimista utópico y estoy mal informado, por eso creo que la mayoría de los políticos que nos gobiernan son de este pelaje. 

La vida breve

Cuando cumplió 100 años Óscar Niemeyer dijo que la vida es un minuto, un minuto que pasa deprisa.

Prensa amarilla

La primera página del New York Post (no confundir con el New York Times) del martes pasado se abrió con la foto de un hombre segundos antes de ser atropellado por el metro. ¿Dónde está aquí el valor de la noticia? Un hombre anónimo, empujado a las vías del metro... por un negro. ¿Que ese hombre tuviera una familia que pueda horrorizarse viendo esa fotografía de portada? Da igual, se publica. Este diario pertenece al grupo News Corporation del que es dueño el honrado Rupert Murdoch, magnate australiano. 
New York Post forma parte de esa categoría de periódicos como el The Sun, el The Daily Mirror ingleses; el Bild, alemán, etc. que dan amplio espacio a los deportes, los sucesos y los cotilleos de famosos. Existen sus equivalentes televisivos: esos magazines de sobremesa donde te hablan del embarazo de la novia del futbolista o de la repentina vocación religiosa de la hija de Isabel Preysler.  
El mundo es un edificio donde al mismo tiempo que se tortura en el sótano están celebrando una fiesta en la azotea.
Esta clase de periodismo se dirige a una masa acéfala, excitando la curiosidad más baja. Es el combustible de la ignorancia.

Ha muerto la persona más vieja del mundo

Comentario inteligible de W. H. Auden a la noticia:

RECITATIVO DE LA MUERTE

Señoras y señores, ustedes han logrado un enorme progreso,
Y el progreso, de acuerdo, es estupendo.
Han fabricado más coches que coches pueden aparcarse,
Han traspasado la barrera del sonido, y puede que muy pronto
Las máquinas de discos se instalen en la Luna;
Pero les ruego que tengan en cuenta, a pesar de todo eso,
que yo, la Muerte, soy aún y seré la que gobierne el Mundo.

Todavía me ocupo de los osados y los jóvenes; a mi capricho,

El escalador se apoya en esa piedra desprendida,
Arrastra la resaca a los niños que nadan,
El conductor veloz se precipita a la cuneta.
Con otros, espero a que envejezcan
Antes de asignarles, con arreglo a mi humor,
A aquél un infarto, un tumor a aquel otro.

Soy liberal en cuanto a raza y religión.

La situación fiscal, los índices de crédito o la ambición social
Me traen al fresco. Nos encontramos cara a cara,
A pesar de los fármacos y las mentiras de sus médicos,
De los costosos eufemismos de los agentes funerarios.
La matrona de Westcheter y el mendigo de Bowery
Han de bailar conmigo cuando yo toque mi tambor.



(Traducción de Silvia Barbero)

A pesar de todo

Debo confesar que soy una optimista incorregible: a semejanza de aquellos que a principios del siglo creían que la vida tenía que ser, no podía dejar de ser, no se atrevería a no ser mejor que en el siglo XIX, también yo ahora estoy absolutamente segura de que nos hallamos en vísperas de un nuevo triunfo del humanismo y de una gran alza de los valores humanos. Esto se refiere tanto a la justicia social, como a la cultura, como a lo que se quiera. Mi optimismo no se ha visto afectado siquiera por la cruel experiencia de la primera mitad de nuestro increíble siglo. Incluso al revés: lo pasado por nosotros apartará durante mucho tiempo a los hombres de teorías, seductoras a primera vista, según las cuales el fin justifica los medios y "todo está permitido". Mandelstam me enseñó a creer que la historia es la comprobación en la acción y en la experiencia de los caminos del bien y del mal.

Nadiezhda Mandelstam, Contra toda esperanza

Acción subversiva




Creced y multiplicaos


Ya es oficial: esta salutífera hembra está preñada. Robespierre declina hacer cualquier tipo de declaración. Edmund Burke se congratula del feliz acontecimiento.

Peces presidenciales


Guau Guau

Expertos en conducta animal insisten en que no hay razas más agresivas que otras y en que la educación es clave.

Diario "El Mundo"

Como ya dejaron de existir las razas humanas seguro que la noticia se refiere a los perros.

Otro poema de Miroslav Holub

DERECHOS DE LOS ANIMALES


Piedad para los perros
que lloran
(piedad sin límites).
Piedad para los ratones
que se retuercen de dolor.

Piedad para las lombrices de tierra
           que se aplastan indefensas
(limitada piedad).
(Piedad para los protozoos
            que mecen sus cilios
            con tanta desesperación.
Piedad para las células
            que se arrastran por su vida).

Piedad para el sistema nervioso central,
            excepto para la microglia.

A los pacientes
con esclerosis lateral amiotrófica progresiva
que les jodan. No deberían haber nacido.
Que El Bosco sea siempre con ellos
por los siglos de los siglos. Amén.

El sexenio fúnebre

Cumpliendo los plazos reglamentarios que establece la Constitución Mexicana (Título III, Cap. III, Art. 83) el presidente Felipe Calderón deja el poder después de seis años en el cargo. A sus espaldas quedan entre 60.000 y 80.000 muertos, gracias a su heroica lucha contra el narcotráfico. 

Para quien quiera saber más dejo aquí el enlace al espléndido artículo de Lino González Veiguela sobre esta catástrofe:

http://fronterad.com/?q=bitacora/linogonzalez/mexico-sexenio-muertos

Un poema de Miroslav Holub

Un ejemplo de cómo abstrusas teorías científicas pueden ser materia para buenos poemas, siempre que el poeta sea bueno, claro está. Miroslav Holub (inmunólogo de profesión) era un poeta extraordinario.


ESPACIO-TIEMPO
   
Cuando yo crecí y tú menguaste
entonces-

(En la teoría de Kaluza la quinta dimensión
se representa como un círculo
asociado con cada punto
del Espacio-Tiempo).

-entonces, cuando muera, ¿Nunca volveré a estar vivo?
                             Nunca.
¿Nunca, nunca?
                             Nunca, Nunca.
Sí, pero ¿nunca, nunca, nunca?
                             No... nunca, nunca, nunca,
sencillamente nunca, nunca.

De esta forma hicimos
una pequeña y familiar contribución
al problema cuántico de la supergravedad de once dimensiones.

Y va de premios

Ahora me entero de que el premio Cervantes (en honor de un señor que por lo visto escribía muy bien pero que ya murió hace mucho, tanto que no se sabe dónde están sus huesos) ha recaído en un poeta andaluz. 
Y a mí este premio no me deja ni frío ni caliente, ni fú ni fá. Mejor para el caballero.
El titular digital dice que el Cervantes "encumbra" a este poeta y novelista. Pues que no le encumbre tanto no vaya a padecer vértigo nuestro galardonado.
No hay nada mejor como tardar mucho en morirse para que te lluevan los premios.

Penitenciagite

El Consejo de Administración de BANKIA me ha castigado esta noche en sueños a escribir quinientas veces, con un martillo mecánico, en el asfalto de la Castellana de Madrid, una frase tremebunda y derrotista que se me escapó decir ayer en este cuaderno. He aquí la frase:

Que en los miserables tiempos que vivimos, llenos de ignorancia premeditada por el Poder, de nacionalismos imbéciles y de miseria de la clase trabajadora

Rodríguez Adrados

Francisco Rodríguez Adrados ha sido premiado con un premio très important.                  
Helenista y filólogo, un maestro de muchas generaciones es don Francisco. Que ahora en su vejez este premio le llene de alegría. Que en los miserables tiempos que vivimos, llenos de ignorancia premeditada por el poder, de nacionalismos imbéciles y de miseria de la clase trabajadora, este viejo profesor sea recompensado es una satisfacción.
Brindo con vino griego a la salud de los viejos profesores de latín y de griego. Y a la salud de los buenos profesores de derecho canónico, también.

Patientez svp

Es nuestro mal crónico: padecemos de exceso de contemplación. Somos, ya lo decía mi abuela, demasiado pacientes. Y así no va, como decía el tango.
Los gregorios nacianzenos creen que el mar sirve para pensar en el infinito, cuando es una aburridísima e idiota extensión de agua salada.
Nos pasamos la horas muertas mirando al horizonte, en un ocio inacabable que termina por aburrir. Tanta contemplación da asco. ¡Queremos trabajar catorce horas diarias!
Un poco de dowjones y menos chestertones y senescales palaciegos de época altomedieval. ¿Por qué los políticos no aciertan ni por casualidad a decir alguna frase brillante? ¿Por qué son tan sumamente mediocres? ¡Usted es político!
El personaje histórico que más detesto es Isabel la Católica.
"Niego rotundamente estar implicado/a en ninguna trama de honradez urbanística ni de tráfico de luciérnagas". 
Otro programa de TV donde no se dicen más que imbecilidades.

Albertina, ¿no te estarás equivocando?

El amigo Marcel (monsieur le Narrateur) hace algo de Pigmalión con nuestra pequeña Albertina. Marcel advierte, con satisfacción, que la inteligencia de la rapaza se ha despertado desde los días en que la conoció en Balbec. Es que la inteligencia también se contagia, afortunadamente. A lo largo de mi esforzada vida he observado que la gente se torna más ingeniosa y más ocurrente cada vez que aparezco yo, lo digo ingenuamente. 
Hablaba de Albertina que conversando con Marcel sobre el palacio de Trocadero (que ya no existe) dice:

-¡Qué bueno eres! Si alguna vez llego a ser inteligente será gracias a tí.
-¿Por qué, en un día hermoso, apartar los ojos del Trocadero, cuyas torres en cuello de jirafa recuerdan la cartuja de Pavía? 
 -También me ha recordado, dominando así sobre su alto, una reproducción de Mantegna que tú tienes, creo que es San Sebastián, donde hay en el fondo una ciudad en anfiteatro y donde yo juraría que está el Trocadero.
-¡Está bien observado! Pero, ¿cómo has visto la reproducción de Mantegna? Eres pasmosa. 

Palacio de Trocadero

Cartuja de Pavía

Andrea Mantegna, San Sebastián











Quizá con esto se vea, como en radiografía, parte de proceso de evocación y escritura que tenía nuestro amigo Marcel. Fragilidades de la memoria, tan amiga de inventar.

Cadena de adjetivos

Hablando del estado de Guerra dice Hobbes en su obra magna:

In such condition there is no place for industry, because the fruit thereof is uncertain, and consequently no culture of the earth, no navigation nor use of the commodities that may be imported by sea, no commodious building, no instruments of moving and removing such things as require much force, no knowledge of the face of the earth; no account of time, no arts, no letters, no society, and, which is worst of all, continual fear and danger of violent death, and the life of man solitary, poor, nasty, brutish, and short.

Hobbes, Leviatán, cap. XIII

Y la vida del hombre es solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta.