Chesterton

Hoy hace 142 años que nació Chesterton. Conocida fue su corpulencia (se cuenta que una vez cedió su asiento en el autobús a tres señoras) y su monumental despiste. A menudo se perdía y le enviaba telegramas a su mujer preguntándole dónde estaba (dónde estaba él, no su mujer). Para celebrar su nacimiento he aquí una anécdota de las miles que dejó este hombre excepcional. Mirando al muy delgado George Bernard Shaw le dijo: "al verte cualquiera diría que hay hambre en Inglaterra" Y Shaw, que no era manco, le respondió: "y al verte a tí, cualquiera diría que la has provocado tú".

Vuelta a Brines

Un día no serás, y nunca el mundo
sabrá que pudo ser siempre más bello
con sólo retenerte. Yo soy ese testigo
que canta, sin furor, tanta demencia.
Soy yo quien ha vivido
la desventura de tu muerte. Eso que nadie,
ni tan siquiera tú, sospecha que ha ocurrido.


Cuando pensamos en alguien queridísimo que hemos perdido estos versos de Brines son muy emocionantes. Pero cambiemos ese "tú" amado del poema por otra clase de sujeto mortal. Imaginemos que ese "tú" se refiere a Donald Trump o Vladimir Putin o Tayyip Erdogan o el rey de Arabia Saudí, por citar a cuatro antropoides tan poderosos como asquerosos y repugnantes. Entonces el poema suena a chiste. Entonces la elegía se convierte en parodia: Un día no serás, y nunca el mundo sabrá que pudo ser siempre más bello con sólo retenerte. 
         Si se cambia el verbo "retener" por "eliminar" el poema deja de provocar carcajadas.

Aquí viven leones

Hojeo en una librería el último libro de Fernando Savater. Es un libro dedicado a los escritores admirados por su mujer y él, un libro de las peregrinaciones que hicieron juntos a los lugares asociados a esos escritores. Aparecen Alfonso Reyes, Edgar Allan Poe, Leopardi, Valle Inclán, Shakespeare, Stefan Zweig, Flaubert y quizá algún otro más que se me olvida. Es un libro emocionante y hermoso, porque es un homenaje a su compañera fallecida. El libro se cierra con una Despedida, que contiene un fragmento de un poema de Francisco Brines: 

Un día no serás, y nunca el mundo
sabrá que pudo ser siempre más bello
con sólo retenerte. Yo soy ese testigo
que canta, sin furor, tanta demencia.
Soy yo quien ha vivido
la desventura de tu muerte. Eso que nadie,
ni tan siquiera tú, sospecha que ha ocurrido.

No conocía estos versos que me tocan de lleno, en lo más hondo. Como este libro de Sara Torres y Savater. Nessun maggior dolore...

Rusia

El  Poder siempre es peligroso. Con la caída de la URSS llegó el capitalismo a Moscú, a Bakú, a Georgia, a Vladivostok pero es evidente que la democracia no llegó ni a Rusia ni a sus repúblicas socialistas. En Rusia sigue el tenebroso Putin gobernando, no hay rastro de oposición. El que se atreve a levantar la voz muere en extrañas circunstancias o lo destruyen de otra forma (es fácil destruir a un ser humano, no hace falta matarlo para eso). Vladimir Putin es lo más parecido a un tirano que conozco.

Animales del Vesubio

Me entretengo esta tarde de domingo en apuntar los animales que aparecen en el poema "La Ginestra" de Leopardi, uno de los poemas más bellos de toda la literatura. Son, por este orden, si no me equivoco: la serpiente, el conejo, los bueyes (armenti), la hormiga, la cabra y el murciélago. Ninguna criatura exótica: animales humildes, viviendo sin cuidado su l’arida schiena del formidabil monte sterminator Vesevo. Desde luego a la lista habría que añadir otro animal, un poco más complejo pero no menos triste y vulnerable: el hombre.

El estoico Albert

Nun ist er mir auch mit dem Abschied von dieser sonderbaren Welt ein wenig vorausgegangen. Das bedeutet nichts. Für uns gläubige Physiker hat die Scheidung zwischen Vergangenheit, Gegenwart und Zukunft nur die Bedeutung einer, wenn auch hartnäckigen, Illusion.

Ahora resulta que él se me ha adelantado un poco en la partida de este mundo extraño. Eso no significa nada. Para nosotros, físicos creyentes, la separación entre pasado, presente y futuro no es más que una ilusión, por muy tenaz que sea. 

Carta de Einstein a la viuda de Michele Besso, 1955

Tres semanas después de escribir esta carta de consuelo a la viuda de Michele Besso, su amigo desde la juventud, Einstein también se despidió de este mundo extraño. 

Sueltos

El sol es secreto.
La mitad de la vida ocultando la verdad y la otra mitad distorsionándola.
La muerte es la realización del hombre.
Tirar una piedra al agua y formar elipses, triángulos.

Galicia

Un par de noches en Galicia. Paseos por Santiago. Te sientas en un banco de granito. Una pareja pasa a tu lado: ella está enferma, el marido la cuida. Un hombre de tu edad se sienta en el parque, se mueve lento como  un viejo de ochenta años. Al verlo te viene una palabra a la mente: "hermano". La noria, la tómbola, los niños. Sales de noche: después de tres ribeiros vuelves al cuarto (al cuarto de la pensión). Cruzas la región de punta a punta, en diagonal: desde Ribadeo hasta la ría de Vigo. Paseas por un pueblo costero. Los perros se meten en el agua.

Einstein

En Alemania, además del físico, hay más personas que se apellidan Einstein. Una de esas personas fue Carl Einstein, escritor y crítico de arte, anarquista, combatiente en la Guerra Civil en las filas de la CNT con la que acabó teniendo sus diferencias, igual que otro voluntario llamado George Orwell. Einstein pronunció el discurso fúnebre de Durruti. En su época fue bastante célebre (forma indirecta de decir que hoy ha caído en el olvido). Georges Braque fue su padrino de boda. Carl Einstein fue amigo de artistas como Picasso y colaboró con Georges Bataille. Como judío sufrió la persecución de los nazis. Se refugió en Francia. Cuando los alemanes entran en el país Einstein huye al sur. En la misma situación desesperada se vió Franz Werfel, que tuvo más suerte y logró escapar a América. Si se salvaba le prometió a la virgen de Lourdes escribir una obra sobre sus apariciones en la cueva, cosa que hizo. Pero Einstein no gozó de ese beneficio celestial y se tiró, en  julio de 1940, por un puente en Pau. Walter Benjamin escapó de modo semejante en la ratonera de Port Bou en setiembre del mismo año. 
         Cuenta Cicerón en De la naturaleza de los dioses que un sacerdote enseñó al filósofo ateo Diágoras de Melos, para probar la providencia divina, los exvotos de los que se habían salvado de algún naufragio. "¿Y dónde están los exvotos de todos los que perecieron?" contestó Diágoras.

Enmienda a Chateaubriand

En traçant ces derniers mots, ce 16 novembre 1841, ma fenêtre qui donne à l'ouest sur les jardins des Missions étrangères, est ouverte : il est six heures du matin; j'aperçois la lune pâle et élargie; elle s'abaisse sur la flèche des lnvalides à peine révélée par le premier rayon doré de l'0rient; on dirait que l'ancien monde finit, et que le nouveau commence. Je vois les reflets d 'une aurore dont je ne verrai pas se lever le soleil. Il ne me reste qu'à m'asseoir au bord de ma fosse; après quoi je descendrai hardiment, le CIGARE à la main, dans l'éternité.
........................................ 
 Chateaubriand, Mémoires d'Outre-Tombe

Dos destinos

El 11 de marzo de 1938 Egon Friedell escribió a Ödön von Horvárth: "en todo caso siempre estoy, en todos los sentidos, listo para partir". Se refería a la inminente llegada de las tropas alemanas a Viena; de hecho entraron en Austria al día siguiente. El 16 de marzo este escritor se arrojó al vacío desde el tercer piso de su vivienda en Viena, huyendo de la persecución. Antes de saltar tuvo la delicadeza de avisar a los viandantes: "¡Vorsicht, bitte!". El destinatario de la carta, von Horvárth, había conseguido ponerse temporalmente a salvo en París, via Budapest, después de la anexión de Austria. El 1 de junio de ese mismo año Ödön von Horvárth murió en los Campos Elíseos, mientras caminaba, alcanzado por la rama desprendida de un árbol.

Descartes, luego existes

Hoy hace 420 años que nació René Descartes. Este señor, orgulloso y desconfiado, taló el árbol seco de la Escolástica pensando junto a una estufa en la ciudad de Ulm, en una Europa convulsa. Y todo empezó porque se encontraba perdido en la vida. Eso nos pasa a todos (salvo a los muy burros) al menos una vez. Fue devoto católico mientras -sin darse cuenta- contribuía decisivamente a borrar a Dios del horizonte. Extraño caso de escisión espiritual. Sostengo que murió asesinado por la reina Cristina de Suecia, pues invitar a Estocolmo a un hombre de salud frágil y hacerle levantar a las 5 de la mañana, en pleno invierno, para las clases particulares (cuando a él le gustaba quedarse en la cama hasta el mediodía) es una maniobra homicida. La aventura hiperbórea fue fatal. Si Descartes -que fue uno de los mayores genios- fue así de ciego con lo que más apreciamos -que es la propia vida- entonces, ¿qué vamos a decir de la pobre Humanidad?

Ese señor del Instituto que lleva su nombre

Siguiendo con la manía o costumbre de recordar aniversarios hoy hace 184 años que, muy a pesar suyo, abandonó este mundo Johann Wolfgang Goethe. Se dice que sus últimas palabras fueron: "¡¡¡mehr Licht!!!". "Más luz" pedía el pobre moribundo. Un escritor austríaco dijo "¡Vorsicht, bitte!" antes de tirarse por la ventana. Era judío y los nazis acababan de entrar en Viena.

La embajada de Siria

La embajada de la "República Árabe de Siria" en Madrid está enfrente del museo del Prado. Cada vez que paso por allí hay, a una discreta distancia, un furgón de policía estacionado. Las ventanas del primer piso están cerradas. La bandera ondea sin sentido. De esas ventanas cerradas, de ese piso abandonado, se nota que emana el olor de la putrefacción. Cinco años de guerra civil mientras los turistas esperan a que el semáforo se ponga verde.

Experiencia del odio

En 1916 el filósofo Max Scheler escribió sobre la guerra que entonces asolaba Europa y otras partes del mundo: la Primera Guerra Mundial. Según Max Scheler lo que se esperaba del progreso y las comunicaciones: ser vehículos de amistad entre los pueblos, resultó lo contrario. Lo que unió a todas las naciones, metiéndolas en la Historia Universal, fue, paradójicamente, no el amor sino el odio. 

En la situación general moral en la que la guerra ha desplazado al conjunto de la Humanidad civilizada hay una paradoja poco señalada. Esta paradoja consiste en que esta situación combina dos cualidades que a primera vista parecen excluirse. La guerra que brama en torno nuestro representa la más concentrada y profunda unidad de Experiencia que hayan alcanzado las más variadas partes de la Humanidad (Razas, Pueblos, Estados, Naciones, etc). Es el primer acontecimiento de la Historia que puede denominarse una experiencia total de la Humanidad. La "Historia Universal", una palabra que hasta ahora sólo designaba un compendio artificial, conceptual de Historias de Pueblos por separado y sus interacciones, se ha convertido en esta guerra, por primera vez, en un suceso real. Incluso la revolución de 1789 en comparación con este acontecimiento fue llevada sólo por una determinada parte de la Humanidad. Esta guerra, sin embargo, es el suceso más lleno de odio de toda nuestra Historia conocida; el suceso en el que la Humanidad, con el veneno del odio, se ha degradado y ensuciado más profundamente. La primera experiencia total de la Humanidad ha sido la experiencia del odio total. 

Max Scheler, Las causas del odio a los alemanes, 1916

Georg Heym

3.II-1908. Dimos un paseo en trineo. En el ocaso se elevó una gran nube, con la forma de una cabeza de toro que miraba el suelo, densa se desplazaba despacio bajo una brillante estrella solitaria. También pensé qué hermoso sería dar este paseo en compañía de una querida muchacha. En un segundo trineo quizá Ernst Balcke o Werner Glimm con sus chicas. Viajando así por la tarde invernal. 

Georg Heym, Diario
 
El 16 de enero de 1912 este poeta expresionista y su amigo Ernst Balcke se ahogaron en el río Havel cuando patinaban sobre el hielo. Balcke cayó en una brecha y Heym intentó salvarle. Tenían 24 años. Zbigniew Herbert dedicó a este suceso un hermoso poema. No llegaron a ver la Primera Guerra Mundial en la que es muy probable que hubieran caído.

Tempestades del Destino

Hoy hace 217 años que murió Lichtenberg. De tantos aforismos fabulosos como escribió recuerdo el que viene a continuación. Tal vez un soldado alemán llevara su librito en el bolsillo de su uniforme, en Verdún, antes de entrar en combate y de que un obús lo hiciera pedazos.

Ein Grab ist doch immer die beste Befestigung wider die Stürme des Schicksals.

Una tumba siempre es la mejor fortaleza contra las tempestades del Destino. 

La batalla de Verdún

-El 21 de febrero de 1916 (hace ahora cien años, un siglo) empezó la batalla de Verdún.
-Pues vale.

Diario Romano, de Bruno Mesa


Me preguntas si en las dos semanas que llevo en Roma he gozado siquiera un momento de fugitivo placer, de placer robado, previsto o imprevisto, exterior o interior, turbulento o pacífico, o vestido bajo una forma cualquiera. Te responderé en buena consciencia y te juraré que desde que puse el pie en esta ciudad jamás ha caído sobre mi ánimo una gota de placer, excepto en aquellos momentos en que he leído tus cartas"  Traigo esta cita de Leopardi (de una carta del poeta a su hermano Carlo escrita en 1822) porque quien lea "No guardes nada en tus bolsillos" puede llevarse la impresión de que Bruno Mesa no lo pasó en Roma mucho mejor que Leopardi.

En principio que un escritor todavía joven tenga que pasar nueve meses en Roma como becario de la Academia de España sin otra obligación que la de realizar un proyecto literario más o menos vago suena de maravilla, es un regalo de la diosa Fortuna. Pero como Bruno Mesa es un poeta y no un apresurado redactor de folletos turísticos veremos que Roma, con todas sus maravillas, también contiene tedios y miserias. Para una persona de viva imaginación Roma puede ser un suplicio, pues todos los horrores de la Historia han pasado por ella. No todo son Berninis en la Roma de Mesa. Además está el problema de la convivencia: "Los nueves meses en Roma son un proyecto saludable, pero la estancia tenía una condición enfermiza: debía hacer la terapia en solitario, bajo el tinglado hipotético de los otros becarios y tal vez amigos" La convivencia, como se verá, no estará libre de conflictos. 

Roma fue durante siglos objeto de la codicia de muchísimos pueblos que soñaron con saquear sus riquezas y entregarla al pillaje; fue objeto de la ambición de sus propios caudillos y césares que quisieron poseerla sin rival posible. (En el Diario Romano Bruno Mesa menciona a Julio César un par de veces como precursor de los políticos italianos de nuestro tiempo y también aparecen Calígula y Caracalla). Pues bien, según iba leyendo el libro se me ocurrió invertir los términos y preguntarme si Roma sería capaz de conquistar a Bruno Mesa. Dejo la pregunta, que me parece oportuna, sin responder y que el lector conteste si quiere cuando termine el libro.

"Vagabundear por la ciudad se convirtió en una obsesión" dice Bruno Mesa en el prólogo. Y añade: "el único protagonista de estas páginas debería ser la ciudad, y en ella los que escapan y vuelven, ese desfile que nunca se agota". El ir y venir de las gentes se le antoja a Mesa una puerta giratoria. "El que vagabundea por una ciudad no busca nada, dice Mesa, solo encuentra. Por eso durante meses me he dejado llevar por el azar, empujado por unas calles a otras como hechizado por sus historias. Por más que vagabundeo e insisto, no es posible aquí repetirse. Roma se reinventa en cada esquina" Desde la llegada a la ciudad en octubre de 2010 hasta la partida en junio de 2011 asistimos al encuentro de un escritor de Tenerife, suficientemente exótico ("una especie de escarabajo africano" como se define a sí mismo), con una de las ciudades más grandiosas de este minúsculo planeta. ¿Qué cuenta un indígena cultísimo de las Islas Afortunadas (para Bruno Mesa más bien "Desafortunadas"), que ha vivido toda su vida con el rumor del turismo de masas en el aire, de una ciudad que ha sido y es imán de millones de turistas y peregrinos? 

Lo singular de este Diario es que Bruno Mesa ofrece cualquier cosa menos la perspectiva de un turista. De hecho, Bruno Mesa me parece la antítesis de esta singular especie migratoria. Quizá porque procede de un territorio donde el turismo es la principal fuente de ingresos y una religión del culto a Helios cada vez más agobiante, Bruno Mesa ha desarrollado anticuerpos que le protegen de la mirada superficial, la prisa, el repentino e inexplicable interés por los monumentos y el instinto de rebaño que caracteriza a esta especie. Pasar nueve meses en Roma sin seguir las huellas de ningún cicerone parece una proeza y desde luego es una extravagancia. Una extravagancia del vagabundo que fue. Se equivoca quien espere en este Diario Romano una guía al uso porque no encontrará tal cosa. El libro comienza significativamente con un timo. Recién llegado a Fiumicino Bruno Mesa cae en las garras de un taxista que le pide por el trayecto del aeropuerto a la Academia 50 euros y le acaba cobrando 70.

El 1 de noviembre de 1786 un alemán llegó después de muchos días de viaje a esta misma ciudad: "por fin he llegado a esta capital del mundo". Ese alemán era Goethe. Bruno Mesa es menos solemne. Goethe llegó en varias etapas, cambiando muchas veces de coches de caballos, y con el aire de Italia ya metido en los pulmones. El viajero moderno que se baja del avión aterriza después de un salto. Hemos ganado en rapidez, pero hemos perdido tiempo. La Roma de nuestros días no es la Roma de Goethe, sino la de Fellini o Sorrentino. Hoy la visitan a miles japoneses y coreanos y existe muchísimo menos peligro de morir apuñalado en la calle.

Nueve meses dan para conocer con relativa profundidad el carácter de un pueblo y sus costumbres. Aunque en este libro no aparecen retratados solamente el camarero que trabajó en Madrid o el peluquero de Caserta al que Bruno Mesa escucha con arrobo porque habla con acento del sur o el político aventurero que hizo carrera pasando de un partido a otro hasta fundar el suyo. Tambíen asoman sus compañeros becarios y los funcionarios que mantienen la Institución donde se aloja.

"No hay lugar que represente mejor la decadencia que la Academia de España en Roma" dice Mesa. Podemos imaginar que lo que sigue, en lo que atañe a esta Institución, no será muy elogioso. Digámoslo claramente: es un desastre. 

Este libro está escrito con tanta cólera como nostalgia. Luis Cernuda escribió en un poema: "esa inevitable/falacia de nuestro trato humano". A esa inevitable falacia, que otros temperamentos más joviales pueden tomarse a risa, es muy sensible Bruno Mesa. Eso no le acobarda: al contrario, le dispone al ataque. Las líneas que dedica al director de la Academia son demoledoras. Este personaje"modoso e insustancial" (espero por su bien que no lea el libro) es para Bruno Mesa el representante de los diplomáticos y altos funcionarios del Estado. No sólo el director es el blanco de sus dardos, también lo son supuestos intelectuales. Gente que acude a la exposición de un artista, por ejemplo: "Acuden, dice Mesa, muchos italianos de traje y corbata, atraídos no sabemos por qué. Parecen gente seria, intelectuales, señoras emperifolladas, una anciana solitaria con sombrero cloché y aire decadente, desaparecida dentro de sí misma". En un encuentro casual con una compañera por los pasillos del edificio la joven le asegura que hay una reunión con genios internacionales, la mayoría intelectuales y becarios de otras academias, sobre todo alemanes y belgas, etc. Mesa termina la escena con una escueta frase: "Sin dudarlo me encierro en mi habitación." Mesa sabe ser mordaz y atajar la ingenuidad con una risotada. Una visitante de la Academia le confiesa: "Nunca he estado con gente tan creativa, tan brillante... Te lo aseguro, estoy sorprendida. No hay uno solo que no esté lleno de ideas y talento. "No puedo contener la carcajada", concluye Mesa.

Hay un ambiente opresivo dentro de los muros de la Academia que los paseos sin rumbo por Roma pueden ventilar. "Carezco, escribe, de virtudes sociales y tiendo a encerrarme y a huir. No confiaba en nadie e intuyo que ninguno confiaba en mí. Solo era el escritor zurdo de la habitación doce". Con el paso del tiempo la cárcel que empezó siendo la Academia se convierte en algo cada vez menos inhóspito. En estos vagabundeos por el Trastevere, Villa Borghese o Villa Pamphili, recorriendo callejones y parques, observando el fenómeno humano y la huella que ha dejado la historia en los sampietrini, los adoquines de la ciudad, Bruno Mesa parece encontrar aire fresco, aunque sea a costa de sufrir el caos circulatorio de Roma (que será aún mayor en Nápoles) Las vespas son en Roma, nos dice, lo que las vacas en la India.

"De exposiciones, actos literarios y otros compromisos sociales, líbranos Señor" esa parece su letanía. Bruno Mesa huye de ellos como de la peste. "Voy a un recital de poesía, que es un acto propenso al masoquismo" dice.  En la sala del Instituto Cervantes en Piazza Navona organizan un acto titulado Creadores del Uruguay. "Es difícil saber por qué uno decide entrar", comienza. Al final queda clarísimo por qué huye.

En una ciudad tan vital y decrépita Bruno Mesa anticipa con la imaginación lo que será de nosotros dentro de unos cuantos siglos. Es una visión melancólica. La visita a la Biblioteca Angelica, donde Mesa persigue una de sus pasiones, la fotografía, le lleva a decir: "Dentro de unos pocos siglos, en otra biblioteca al otro lado del mundo, alguien repasará los lomos de otros libros con la misma amargura con que lo hace uno, con la misma sed" Visitando una domus romana del siglo II a. C. dice: "Quizá dentro de dos milenios alguien visite una excavación similar. Para ese día seremos nosotros la historia, el rumor primitivo, el fraude del tiempo" Y en las excavaciones de Ostia Antica se entrega a una meditación como de Shelley en las Termas de Caracalla: "En esto acabarán, dice Mesa, los lugares donde hemos dejado nuestras sombras, las calles que nos vieron nacer, aquella casa donde era posible caer enfermo"

En esos nueve meses Mesa realiza un par de excursiones: Venecia (Nada es tan inverosímil cmo descubrir que Venecia es real), Florencia, Nápoles. Su Diario Romano es también un Diario Italiano. Su visión no es sólo urbana, es nacional. "Qué fabulosos espectáculos ofrece Italia a un extranjero. Cada día, mientras leo el periódico, me pregunto si este país no será ficción." De Italia destaca Mesa la ilimitada capacidad para producir realidades inverosímiles. Y señala un rasgo de los italianos: el individualismo. "Italia, dice Mesa, es un país de grandes individuos, contradictorios y fabulosos, de una inteligencia admirable". Pero añade que este individualismo inherente al italiano produce todas las maravillas y las miserias del país. Coincide Mesa con la visión escéptica que tiene Ennio Flaiano: "En Italia la situación es grave, pero no seria" Del nepotismo romano observa Mesa: "Roma es una ciudad de hermanos y padres, de primos, sobrinos y cuñados" Esto podría corroborarlo un simple estudio de las familias que más papas han dado a la Iglesia.

Quien no quiso seguir a ningún guía se ve forzado a servir como tal: "Cumpliendo amistades, nos dice, he visitado en los últimos meses 4 veces los Museos Vaticanos, 5 Capitolinos, 7 Foros Romanos, una decena de Navonas, Farneses y Trevis, inteminables Santa Marías in Trastevere, Sopra Minervas y Panteones" Mesa, que no se fija en los monumentos, repara en las expresiones de asombro de sus acompañantes. Observa a los que observan. Durante su estancia recibe varias visitas, entre ellas las de García Martín, Xuan Bello y Javier Almuzara. "Antes de saludar a Martín ya estoy discutiendo con él" dice Bruno Mesa y añade más adelante: "Nuestra amistad no puede ser más sólida: nos vemos una vez cada diez años y vivimos a dos mil kilómetros de distancia" Esto suena a paradoja, pero como declara Mesa en este mismo libro: "Al ser humano le favorece la paradoja" Sospecho que la visita que más le emociona es la que en marzo, medio año de Roma a sus espaldas, le hacen su hermana, sobrina y cuñado. "Siento, dice Mesa, que apenas escribo de aquellos a los que debeo demasiado. A Sandra, mi hermana mayor, se lo debo casi todo" Bruno Mesa es ya un romano. Y quien ha sido romano alguna vez no dejará de serlo nunca. Tan romano como la estatua del sombrío Giordano Bruno.

Llega junio. Se acerca el final de la estancia, o como dice Mesa, enemigo de la solemnidad y la efusión sentimental: "se acabó el juego". Para esta despedida nos da un consejo sensato, el que da título al libro: "No guardes nada en tus bolsillos". Es el momento de hacer balance: "Hemos sido durante unos meses, escribe, aquello que nos pasamos la vida intentando recobrar: ser niños que juegan inadvertidos, despreocupados, insensatos, tal vez felices. Hemos cumplido con todos los ritos: las discusiones, el amor, la enfermedad, el reglamentario frío, el arte y su fachenda, el timo y la ganga, la belleza y el miedo, hemos recorrido Italia y ella nos ha entregado su deliciosa enfermedad, su conjura escenificada." Finalmente no es el huraño irreductible que podría parecer y recuerda con afecto, a punto de partir, a algunos compañeros de aventura a los que cita por su nombre. Tal vez les guarde algo de afecto porque sabe que no volverán a verse. Y eso, nos dice, es todo lo que se lleva de allí. No hay mejor equipaje: "no hay Berninis, dice, Caravaggios o Rafaeles que puedan igualar el milagro, detenido e irrepetible, de verles compartir la locura de la existencia alrededor de una mesa." Si hay un lugar en el mundo donde se puede compartir esa locura de la existencia es Roma. Aunque a Mesa le basta un suburbio de Santa Cruz, su ciudad natal. 

Con esa ironía suya, que es rasgo de su estilo, habla Mesa de un viejo amigo que la literatura no ha conseguido destrozar. La literatura: esa enfermedad o toxicomanía como él la llama. Cumpliendo con estos ritos "propensos al masoquismo" he presentado a ustedes el Diario Romano de Bruno Mesa y les animo a leerlo. Verán que Roma es algo más que el Coliseo y que Italia puede convertirse, para un escritor llegado de un remoto archipiélago africano, ese escritor zurdo de la habitación doce, en una patria adoptiva que nos maravilla y exaspera como lo hacen los amores verdaderos.

Sino por una avecilla...

El pasado abril les llamé, si recuerda, urgentemente por teléfono a las 10 de la mañana desde el Jardín Botánico para que oyeran conmigo al ruiseñor, que daba un todo un concierto. Nos sentamos sin hacer ruido, escondidos entre la espesa maleza, entre piedras por las que se filtraba un poco de agua. Después del ruiseñor oímos de pronto un monótono canto lastimero, que sonaba más o menos: "Gligligligligliglick!. Yo dije que sonaba como de ave de laguna o acuática y Karl concordó conmigo, pero no pudimos averiguar qué pájaro era. Imagínese, hace unos días por la mañana oí de pronto el mismo canto aquí. El corazón me latía de impaciencia por saber de una vez qué pájaro era. No estuve tranquila hasta que lo descubrí hoy: no es un ave acuática, sino el Torcecuello, una especie gris de pájaro carpintero. Es un poco más grande que el gorrión y se llama así porque cuando está en peligro ante un enemigo intenta asustarlo haciendo gestos raros y contorsiones de cabeza. Se alimenta sólo de hormigas que captura con su lengua pegajosa como el oso hormiguero. Los españoles lo llaman por este motivo Hormiguero. Mörike, por cierto, escribió un precioso poemita sobre este pájaro al que Hugo Wolf puso música. Desde que sé cuál es este pájaro de canto lastimero es como si hubiera conseguido un regalo. Tal vez le podría contar esto a Karl, se llevará una alegría.
 
Rosa Luxemburgo, carta desde la prisión de Wronke, 2 mayo 1917

Rosa Luxemburgo

Hoy se cumplen 97 años del asesinato de Rosa Luxemburgo. Lo que sigue es un fragmento de una de las cartas que escribió desde la cárcel.  En la celda planeaba, con el detalle que sólo pueden lograr los cautivos, una excursión a Córcega con la destinataria, Sophie Ryss, segunda mujer de Karl Liebknecht.

Estoy enferma, pues ahora todo me conmueve tanto. ¿Sabe usted? A veces tengo la sensación de que no soy un verdadero ser humano, sino un pájaro cualquiera u otro animal con forma humana. En un trocito de jardín como el que hay aquí o en el campo bajo abejorros y hierba me siento interiormente mucho más en mi patria que... en un congreso del partido. A usted puedo decirle todo esto, no va a sospechar una traición al Socialismo. Usted sabe que aún así espero morir en mi puesto: en una lucha callejera o en un presidio. Pero en lo más íntimo de mi corazón soy más de mis herrerillos que de mis "compañeros". Y no es esto porque encuentre en la Naturaleza, como tantos políticos interiormente arruinados, un refugio o un lugar de descanso. Al contrario, encuentro también en la Naturaleza a cada paso una crueldad tan grande que me hace sufrir mucho. Piense por ejemplo en la siguiente pequeña vivencia que no se me va de la cabeza. La primavera pasada volvía a casa por calles tranquilas y desiertas de una excursión por el campo cuando en el suelo me llamó la atención una oscura y pequeña mancha. Me agaché y ví una tragedia silenciosa: un gran escarabajo yacía sobre sus espaldas y se defendía desvalido con las patas, mientras un enorme montón de minúsculas hormigas pululaban a su alrededor y... lo devoraban vivo. Me estremecí, saqué mi pañuelo y comenzé a ahuyentar a las brutales bestias. Pero eran tan atrevidas y tenaces que tuve que librar con ellas una larga batalla y cuando por fin liberé al pobre mártir y lo dejé sobre la ancha hierba, ya le habían comido dos patas. Me fui con la atormentada impresión de que, después de todo, le había hecho un muy dudoso favor.

Rosa Luxemburgo, carta desde la prisión de Wronke, 2 mayo 1917

Qué ilusión

La muerte no debe preocuparte, tu actividad en Facebook te mantendrá vivo para siempre.
Esto dice la noticia del diario. Otra noticia que me suena a chiste.

Sabio hindú

Un sabio hindú de hace miles de años dijo una vez: "todo lo que nace debe morir. El secreto de la vida es el sufrimiento. La verdadera esperanza es la aniquilación".

Vergüenza

Hay que hilar fino para examinar ciertos sentimientos. Qué es lo Bello, lo Sublime, lo Siniestro. Freud dedicó un estudio a lo Siniestro (das Unheimliche). Para Heidegger la Angustia, miedo sin objeto, es una revelación de la Nada. Hay un sentimiento, no sé cómo llamarlo, para el que no conozco ninguna palabra. Nunca he oído o leído noticia suya, quizá con una excepción: Es war, als sollte die Scham ihn überleben. Sólo que no es como si la vergüenza fuera a sobrevivirme (terrible idea de infinita abyección) sino algo ligeramente distinto pero no menos desagradable: es como si el universo me diera vergüenza.

Zelif 2016

El año nuevo es el cumpleaños de la gente. El equipo administrador de este blog, su consejo de administración y los empleados y empleadas que componen la familia de "Selva de varia opinión" desean a todos sus clientes y amigos un feliz y salvaje 2016 lleno de argucias y trucos para la supervivencia. Feliz año ñoño y próspero merimé.

Dulce sueño

Ven, dulce sueño. Sueño que caes sobre los soldados en las trincheras, entre los escombros; sueño que te posas sobre los enfermos terminales, sobre los desgraciados en el amor, sobre los ciegos, los solitarios, los tontos, los locos, los felices y los desesperados; sueño que te posas sobre los poderosos y los mendigos, sobre los cansados de esta vida. Ven, dulce sueño. 

Del rebuzno de un burro

Ahora tengo que escribirte algo más de mi viaje. ¿Sabes que tu amigo ha estado muy cerca de la muerte? No te asustes, estuvo cerca, pero aún está vivito y coleando. Al día siguiente, después de que dejara en el correo de Gotinga mi carta para tí, partimos de esta ciudad hacia Frankfurt. Cinco millas antes de este lugar, en Butzbach, un pueblecito pequeño, nos detuvimos de mañana delante de una posada para darles de comer a los caballos, por lo que Johann soltó las riendas y seguimos sentados tan tranquilos. Mientras Johann estaba en la casa se acerca a nosotros por detrás un tiro de caballos de Steineseln y uno de ellos dió un relincho tan horrible que hasta nosotros, si no fuéramos tan racionales, nos hubiéramos desbocado. Pero nuestros caballos, que tienen la desgracia de no poseer Razón, se encabritaron y echaron a correr con nosotros como locos sobre el empedrado. Intenté agarrar las correas, pero las riendas estaban sueltas sobre el pecho de los caballos y antes de que tuviéramos tiempo de pensar en el enorme peligro nuestro ligero coche volcó y caímos. ¿Así que una vida humana depende del rebuzno de un burro? Si ése hubiera sido el fin, ¿para eso habría vivido? ¿Hubiera sido ésa la intención del Creador en esta oscura y enigmática vida terrenal? ¿Para eso habría tenido que aprender, actuar y nada más? Bueno, pero no pasó nada. Con qué fin el Cielo me ha concedido algo más de tiempo... ¿quién puede saberlo? En resumen: nos levantamos del suelo los dos, sanos y salvos, y nos abrazamos. 

Kleist, carta a Wilhelmine, 21 julio 1801

Leopardi en Roma

Me preguntas si en las dos semanas que llevo en Roma he gozado siquiera un momento de fugitivo placer, de placer robado, previsto o imprevisto, exterior o interior, turbulento o pacífico, o vestido bajo una forma cualquiera. Te responderé en buena consciencia y te juraré que desde que puse el pie en esta ciudad jamás una gota de placer ha caído sobre mi ánimo, excepto en aquellos momentos en que he leído tus cartas, las cuales te digo, sin exageración ninguna, que han sido los momentos más bellos de mi estancia en Roma.
El hombre no puede vivir en absoluto en una gran esfera, porque su fuerza o su facultad de relación es limitada. En una ciudad pequeña podemos aburrirnos, pero al final las relaciones entre hombre y hombre y con las cosas existen, porque la esfera de las mismas relaciones está restringida y es proporcionada a la naturaleza humana. En una ciudad grande el hombre vive sin ninguna relación con aquello que lo rodea, porque la esfera es tan grande que el individuo no la puede llenar, no la puede sentir entorno suyo, y en consecuencia no hay ningún punto de contacto entre ella y él.  De aquí se puede conjeturar cuánto mayor y más terrible es el tedio que se siente en una ciudad grande que en una pequeña ya que la indiferencia, esa horrible pasión, o más bien "despasión" del hombre, tiene verdadera y necesariamente su principal sede en las ciudades grandes, esto es, en las sociedades muy vastas. La facultad sensitiva del hombre en estos lugares se limita sólo a ver.
La única manera de poder vivir en una ciudad grande y que todos, antes o después, están obligados a seguir, es la de hacerse una pequeña esfera de relaciones, permaneciendo en una indiferencia total hacia el resto de la sociedad. En otras palabras: fabricarse dentro como una pequeña ciudad dentro de la grande, permaneciendo inútil e indiferente al individuo todo el resto de la misma gran ciudad.

Leopardi, carta a Carlo Leopardi, 6 diciembre 1822

Kleist en París

Claro que hay vida... pero en París se está tan bien como un muerto. Cuando abro la ventana no veo más que la pálida, apagada y sosa ciudad, con sus altos y grises tejados de pizarra y sus chimeneas amorfas; veo algo de las Tullerías, y muchos hombres que se olvidan tan pronto dan la vuelta a la esquina. No conozco a ninguno, no amo a ninguno y no sé si amaré a alguno de ellos. Porque en las grandes ciudades los hombres están demasiado escarmentados para ser abiertos, son demasiado finos para ser auténticos. Son actores que se engañan mutuamente, y actúan como si no se dieran cuenta. Pasan fríamente los unos ante los otros, se abren paso por las calles entre un montón de individuos para los que todo es indiferente salvo lo suyo. Antes de tener una impresión, ésta ya ha sido arrastrada por otras diez; nada se liga a nada, nada se liga a nosotros. Se saludan cortésmente, pero aquí el corazón es tan inútil como un pulmón en un campana de vacío, y si se escapa por casualidad una emoción ésta se extingue como el sonido de una flauta en un huracán. 

Kleist; carta a Karoline von Schlieben, 18 julio 1801

La Günderode

El pensamiento de poder perderte me era dolorosísimo. Temía que tu Yo y el mío tuvieran que disolverse en la materia primordial del mundo; luego volvía a consolarme pensando que nuestros elementos amigos, obedientes a las leyes de la atracción, se buscarían por el espacio infinito y se harían compañía mutuamente. Así luchaba en mi alma la esperanza y la duda, el valor y el desánimo. Pero el destino quiso que siga viviendo. Pero, ¿qué es la vida? Este bien que se abandona y se obtiene. Me pregunto a menudo: ¿qué significa que de la totalidad de la naturaleza un ser se separe con su conciencia y arrancado de ella sienta por sí mismo? ¿Por qué se fija con semejante fuerza a sus pensamientos y opiniones, como si fueran eternos? ¿Por qué puede el hombre morir para ellos, pues para él mismo se pierden con su muerte estos pensamientos? ¿Y por qué si, no obstante, estos pensamientos e ideas mueren con el individuo; por qué se producen una y otra vez e insisten a través de una fila de generaciones sucesivas hacia la inmortalidad en el tiempo? 

Karoline von Günderode, Carta a Eusebio

Léopoldine

Gran poema de Víctor Hugo. Hay que descubrir jóvenes talentos. Una pena corroe al autor: la muerte de su hija, ahogada en el Sena a los 19 años, junto con su marido. Pareja de recién casados. La barca zozobró en un día de calma. Lo que queda del naufragio es esto.

Demain, dès l’aube, à l’heure où blanchit la campagne,
Je partirai. Vois-tu, je sais que tu m’attends.
J’irai par la forêt, j’irai par la montagne.
Je ne puis demeurer loin de toi plus longtemps.

Je marcherai les yeux fixés sur mes pensées,
Sans rien voir au dehors, sans entendre aucun bruit,
Seul, inconnu, le dos courbé, les mains croisées,
Triste, et le jour pour moi sera comme la nuit.

Je ne regarderai ni l’or du soir qui tombe,
Ni les voiles au loin descendant vers Harfleur,
Et quand j’arriverai, je mettrai sur ta tombe
Un bouquet de houx vert et de bruyère en fleur.

El pirata y la patata

La patata, Solanum tuberosum, también llamada "manzana de tierra" "pera de tierra" "pera del suelo" y "patata" es una planta de la cuarta parte del mundo, América, y no fue conocida en Europa hasta hace poco. En el siglo XVI la auténtica patata, que crecía salvaje en el Perú, fue llevada a Irlanda por Johann Hawkins, pero no llegó a plantarse. Veintiún años después, en 1586, la dió a conocer en Inglaterra, de regreso de una piratería por las Indias Occidentales españolas, el célebre Francis Drake que la plantó en su huerto. El valiente pirata había conocido el uso y aprovechamiento de este excelente fruto en Virginia, se trajo una parte consigo y gracias a él Europa entera llegó a poseer este inapreciable vegetal.

Johann Georg Friedrich Jacobi; Sobre la patata, la patata, la patata o la patata (1818)

Azar

En una ciudad de tantos millones y le fue a tocar precisamente a ella. Estaba en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Se agacha súbitamente, se esconde presa del pánico y la confusión. Algo en su naturaleza le advierte de un peligro mortal. Una sombra inexorable se le acerca, le apunta con el fusil en la cabeza. Ha llegado su último momento. La sombra aprieta el gatillo y no sale la bala. La sombra huye. El mismo azar que la condenaba, la salvó. ¡Viva la Vida y arriba el Amor!

La pregunta

Wird auch aus diesem Weltfest des Todes, auch aus der schlimmen Fieberbrunst, die rings den regnerischen Abendhimmel entzündet, einmal die Liebe steigen?

De esta fiesta mundial de la muerte, de este terrible ardor febril que incendia el cielo lluvioso del crepúsculo, ¿se elevará algún día el amor?

La preguntita se planteó en tiempos de la Primera Juerga Mundial, cuando aún no habíamos nacido (lo que nos simplificaba bastante las cosas).  Aquellos a los que iba dirigida están muertos (lo que les simplifica bastante las cosas). Seguimos sin respuesta.

La prole de Lutero

...y bendiga la prole de Lutero

Lutero y Schiller nacieron el mismo día: un diez de brumario. "¿Pero qué dice este tío?" dirá alguien sensato. Sigo con la paranoia. Hoy hace 532 copérnicos que nació el protestón de Eisleben y 256 que nació "el trompetero moral de Säckingen", como lo llamó el bigotudo Nietzsche, "el trompetero amoral de Röcken". Los alemanes son raros como la xente de Bimenes.

Aloha

El estado americano con mayor número de homeless es Hawai. Las autoridades han declarado el estado de emergencia. Los paraísos mienten. Media Oceanía está contaminada por las pruebas nucleares. No hay peor -o mejor- infierno que aquel desde el que se puede entrever el paraíso. Voy a decir una burrada (nada raro en mí): Dante se equivocó. Debió suprimir el Purgatorio. Así el infierno sería más infernal y el paraíso más paradisíaco. Stevenson durmiendo en una chabola, rodeado de basura y turistas borrachos. Paradoxas del capitalisme.

Freud y la neurosis generalizada

La tarea fundamental de la Cultura, la verdadera razón de su existencia, es defendernos de la Naturaleza. 

¡Señor Freud! Reconsidere esta afirmación, pásela por la túrmix. Mi gato, señor Freud, cree que la tarea fundamental de la Naturaleza, la verdadera razón de su existencia, es defendernos de la Cultura.

Svetlana Alexiévich

Aquí un enlace al artículo que escribió Lino G. Veiguela en el diario ABC sobre esta escritora bielorrusa.


Los dos Marianos

Sólo tienen en común el nominal. Mariano vivió hace doscientos eduardos y fue un meteoro. Lúcido y amargo retratista. No tengo. Oigo un rap y una sirena. Cisternas no, por ahora.  De risa. Aún se queja su alma vagamente.. Entonces, cuando las cosas se tomaban en serio. Pelmazos. Pensamiento, espiritu, zuecos. En tiempos de Larra, ¿entraban osos de Gulag en centros comerciales? Rajoy hace cli cli cli con la clavicula. Emite gorgoritos: "unas cosquillas del Estado de derecho y los principios fundamentales del sobaco. Gobernar es freir un pescadito."

La casa de Bernarda Alba

Un alemán se dedica a resumir los clásicos -la Weltliteratur- con clicks de Playmobil. Algo grotesco, pero útil para estos tiempos grotescos en que no hay tiempo para leer. Especial para bachilleres con apuros. 
Aquí una muestra española: resumen imbécil (y útil) en 9 minutos de la obra de García Lorca. 


Привет

Nicanor Parra tiene 101 años. Él mismo es su mejor antipoema. ¿Cómo ve la Leben alguien a los 101 años cuando ya se ha despedido de tantos hace décadas? Ich weiss es nicht. Debe de parecer todo tan fútil e inconsútil en la vejez de la vejez. Este señor me recuerda a un volcán andino. Algo me dice que moriré muy lejos de aquí, en el sur de Chile, en un parque natural con estratovolcanes. O quizá en Siberia. Lejos de nadie.
 
El título de la entrada es un saludo a mis amigas, las poetas rusas Tatiana Zerkhailova, Svetlana Kolzovskaia y Ludmila Rushensko. Спасибо!

Cruzar el Leteo

El agua de este río ya no es potable. Está contaminado. Se prohíbe el baño. No lo olviden.

Spinozahuisje

En el estanco veo con mis propios ojos una foto en la primera página de algunos diarios: es un niño sirio de tres años ahogado en una playa turca al intentar alcanzar con su familia las costas de Grecia. De pronto alguien toca mi hombro. Me doy la vuelta. Es Spinoza. "Aquí hay demasiado ruido" dice. Me coge del brazo y me lleva a su cuarto de Rijnsburg. "A que ya te sientes mejor" "Qué silencio tan agradable" le digo. "Mira, me dice, procura vivir alegre y no pensar en la muerte. En tus ojos veo que has sufrido mucho". "Me gustaría, contesto, ser tan sereno y fuerte como tú. De lo que estoy seguro es que soy tan solitario como tú." En ese momento llaman a la puerta. La policía holandesa viene a detenerme. Van a deportarme a la España del año 2015. Entré en la Holanda del siglo XVII sin documentos, del brazo de Spinoza. "Procura ser libre", me dice, mientras me ponen las esposas.

Gregor Samsa

Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto...

¿En qué clase de "insecto" se convierte Gregor Samsa? Nabokov quiso resolver el problema. Nabokov era entomólogo aficionado. Estupendo. Según Nabokov no se trata de una cucaracha (como todos entienden) sino de un escarabajo. Qué tontería. Con esa pedante y ciega precisión Nabokov olvida lo más importante: el bicho, sea cual sea, es una metáfora. Kafka escribe Ungeziefer.  Esta palabra no tiene traducción exacta. Significa una clase de bichos asquerosos, pequeños (esto es importante) y potencialmente nocivos. Puede ser una cucaracha o un escarabajo, un piojo o una chinche. Schopenhauer escribe la misma palabra en un pasaje de El mundo como voluntad y representación. Dice Arturo: die Intestina der Intestinalwürmer und das Ungeziefer des Ungeziefers haarklein gekannt (se conocen con pelos y señales los intestinos de los gusanos intestinales y los bichos de dentro de los bichos). Para el traductor del filósofo, en la edición que consulto, Ungeziefer es "sabandija". Friedrich Engels escribe la misma palabra en La condición de la clase obrera en Inglaterra cuando describe cómo se encontró el cadáver de una mujer que murió en Londres en la mayor miseria: und dann fand er sie ganz abgemagert und über und über von Ungeziefer zerbissen (el médico la encontró totalmente demacrada y mordida en todas partes por las chinches -o los parásitos o las pulgas...).
Gregor Samsa es un pececillo de plata: fotófobo, diminuto, asqueroso, áptero, inofensivo, que vive en los rincones. Deje de mariposear, señor Nabokov. Gregor Samsa no es un escarabajo: es un hombre.

Mirlo acuático


Este mapa no muestra nada relacionado con el miserable ser humano. No se trata de guerras, ni de refugiados, ni señala territorios donde las emisiones de gases tóxicos sean especialmente altas o donde las desigualdades sociales sean mayores El mapa indica la presencia del Mirlo acuático Cinclus cinclus. Un pájaro de río que he visto hoy por primera (y probablemente última) vez. Lo que le sobra a este mapa son, naturalmente, las estúpidas fronteras. ¡Bastante le importa al mirlo acuático si come insectos en un río de Irán o de Suecia!

Georg Büchner

No desprecio a nadie al menos por causa de su inteligencia o su cultura, porque no está en poder de nadie ser un idiota o un delincuente. La inteligencia es sólo una parte muy pequeña de nuestra esencia espiritual y la cultura sólo una forma muy casual de la misma. Quien me reprocha tal desprecio afirma que pisoteo a un hombre porque lleva puesta una mala chaqueta. (...) Puedo llamar a alguien "idiota" sin despreciarlo por eso; la idiotez pertenece a las cualidades generales de las cosas humanas. (...) Me llaman "burlón". Es verdad que me río a menudo, pero no me río de cómo es tal persona, me río de lo que es, o sea un hombre; en eso nada puede hacer, y por eso me río de mí mismo, que comparto su destino. 

Carta de Georg Büchner a su familia; febrero, 1834.

La inmortalidad

Aristóteles escribió en la "Ética a Nicómaco, X" estas aladas palabras, que diría Homero: 

"Una vida semejante (la vida contemplativa), sin embargo, podría estar quizá por encima de la condición humana, porque en ella no viviría el hombre en cuanto hombre, sino en cuanto que hay en él algo divino. Y todo lo que este elemento aventaja al compuesto humano (cuerpo y alma), todo ello aventaja al acto de cualquier otra virtud. Si, pues, la inteligencia (o el espíritu) es algo divino con relación al hombre, la vida según la inteligencia será también una vida divina con relación a la vida humana. Mas no por ello hay que hacer caso a quienes nos aconsejan, con pretexto de que somos hombres y mortales, que pensemos en las cosas humanas y mortales, sino que en cuanto nos sea posible hemos de inmortalizarnos y hacer todo lo que esté de nuestra parte para vivir según lo que hay de más sublime en nosotros. Pues si este principio divino es pequeño por el espacio que ocupa, está por su poder y dignidad por encima de todo.

Quizá Dante tuviera en mente esta idea de Aristóteles cuando hizo decir a Ulises (patrono de los audaces) en el Infierno:

Considerate la vostra semenza:
fatti non foste a viver come bruti,
ma per seguir virtute e canoscenza.


Primo Levi recordó en un sitio llamado Auschwitz estos versos.

Wagner en el Sella

La prueba piragüística más importante del mundo es el descenso del Sella. Acontece tan formidable evento rematorio en el mes de Agosto. Entre Arriondas y Ribadesella miles y miles de cinturas escapulares realizarán el movimiento giratorio que acciona la pala de las piraguas. Este año Richard Wagner bajará como uno más el Sella. Lo ha confirmado su agente y subsuegro, el conocido vendedor de gaitas, Franz Liszt.

La ironía de Heine

¿Y por esta historia tan tonta ha querido pegarse un tiro? Madame, un hombre que quiere pegarse un tiro siempre tiene razones para hacerlo. De eso puede estar segura. Si él mismo conoce las razones, ésa es la cuestión. Hasta el último momento hacemos comedia con nosotros mismos. Enmascaramos incluso nuestra miseria, y mientras morimos de una herida en el alma nos quejamos de dolor de muelas. Madame, ¿conoce un remedio seguro para el dolor de muelas?
 
Heine, Ideas, el libro Le Grand, XX

14 de Julio

Libertad. Igualdad. Fraternidad. Aux armes citoyens! Se terminó la paciencia. ¡Qué euforia! ¡Qué entusiasmo! Tuvo que ser maravilloso vivir ese momento, por poco que durara. Eran inocentes. Nunca tuvo la Humanité tanta fé en sí misma como entonces.

Robert Frost

The brain is a wonderful organ; it starts working the moment you get up in the morning and does not stop until you get into the office         

Humboldt y su amiga

Hace poco conocí las Cartas a una amiga de Wilhelm von Humboldt, con ese "von" tan aristocrático, resonante y rotundo. Se trata de una serie de cartas que el ministro, erudito, diplomático prusiano envió a una mujer después de haberla conocido fugazmente en su juventud, mientras estudiaba en Gotinga.  El trato duró veinte años. Me recuerda a la correspondencia de Diderot con Sophie Volland: es más, diría que son un calco. Un señor importante, célebre, respetado y casi glorioso se cartea (quizá a espaldas de su mujer) con una pobre y devota desconocida. En el caso de Humboldt se trata de Charlotte Diede, modesta hija de un pastor protestante, que nació en 1769, dos años después de Humboldt (Guillermo, no Alexander). Este carteo, hasta donde puedo entender, es un galanteo romántico exento de toda tentación carnal. Humboldt y Charlotte imitan descaradamente los modos de amar que inventó Rousseau. Este ginebrino volvió locos a los alemanes, en cierto modo les educó. No es casualidad que Goethe escribiera el Werther en forma epistolar: confesión íntima y directa de un alma dolorida, como sucede en La Nueva Eloísa. Humboldt y su amiga se escriben, pero no se tocan. ¿Son cartas de amor? Ni sí, ni no. Algo tienen de masturbación epistolar. Humboldt es un hombre casado; Charlotte una mujer retirada, amante... de la soledad (no tiene más remedio que quererla o morirse de asco). Humboldt, mundano diplomático, embajador de Prusia en Roma, lleno de altas ocupaciones, amigo íntimo de Goethe y el difunto Schiller -clasicismo weimariano- alaba el gusto por la soledad de Charlotte. ¡Faltaría más!

La muerte del matemático

Creo que todos conocemos más o menos la vida del matemático John Nash por la película "Una mente maravillosa" en la que el insoportable Russell Crowe hacía el papel protagonista (no se pudo elegir peor actor para tal papel). Hace unas semanas el octogenario y glorioso matemático llegó a New Jersey de vuelta de recibir una medalla en Oslo: el premio Niels Henrik Abel (una especie de John Keats de las matemáticas). Tomó un taxi con su mujer (que lo cuidó durante décadas con la abnegación y la paciencia de las mujeres enamoradas, supongo). En el trayecto un conductor se cruzó aleatoriamente, muy aleatoriamente, en el camino del taxi. Tuvieron un accidente. John Nash y su mujer salieron despedidos del coche y estrellaron sus cuerpos contra algún cuerpo sólido. John Nash: el hombre que luchó contra la esquizofrenia. El arrogante y genial John Nash. Murieron en el acto. Parece que el taxista sobrevivió al aleatorio accidente. Ellos no. Nunca es tarde para morir violenta y estúpidamente... maravillosa.

Los alimentos terrestres

Leo en un diario que los alimentos, a escala mundial, comienzan a escasear. Hambre mundial. Los investigadores están estudiando la posibilidad de aumentar los productos comestibles. En la noticia se habla de escarabajos y estrellas de mar. Tal vez nos pongan una tapa de crujiente escarabajo en el bar.