El parlamento israelí ha aprobado una ley según la cual a un palestino de Cisjordania que mate a un judío se le aplicará por defecto la pena de muerte por ahorcamiento. Israel, hasta ahora, sólo aplicó dos veces la pena de muerte, una de ellas a Adolf Eichmann. Esta ley acerca a Israel al régimen cruel, extremista y fanático de los ayatolas iraníes. El ministro de seguridad nacional, que apoya esta ley, viene luciendo (es un decir) un pin en la solapa en forma de soga y brindó con champán (o lo que fuera) con sus amigos por el éxito de la votación. Brindar porque se aprueba una ley que castiga con la muerte en la horca, qué cosa tan macabra y horrible. Eso ya no es propio de una democracia, dice la UE.
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