Sinceramente

En la conversación mundana nos pasamos la vida mintiendo, disimulando, jugando a un juego aceptado tácitamente. Esto lo vieron muy bien los moralistas franceses: Pascal, Chamfort, La Rochefoucauld.
A menudo se cuela en la conversación el adverbio "sinceramente". Señal inequívoca de que mentimos como cretenses.
Los medios de comunicación de masas son la conversación de la sociedad. Si ya es difícil ser veraces en las conversaciones personales que cada uno tiene con sus compañeros de trabajo (los que lo tengan), con sus vecinos y con sus familiares, cómo van a respertar la verdad los medios de comunicación.
En el fondo todos nos mentimos los unos a los otros como nos mentimos a nosotros mismos. Y esta bajeza, aceptada y deprimente, se repite día tras día.

Demolición del pensamiento

Un periodista de la televisión alemana se llama Volker Panzer. Hasta hace poco presentaba un espacio cultural en la ZDF.

Solidaridad

In Austria, which has the eurozone’s lowest unemployment at 4.3 per cent, only about 350 people gathered in a central square in Vienna to express solidarity with Greece.

Noticia del Irish Times


Edificio del Parlamento, Viena

A la mierda la Historia

Vivimos cada día ante el tribunal de la Historia. Todos los días acontecen sucesos "históricos". Las tonterías se convierten en "históricas" siempre que se pretenda exagerar su importancia: nevadas, partidos de fútbol, caídas de la Bolsa. Empleamos el adjetivo "histórico" continuamente.
Vivimos mirando de reojo al ogro de la Historia. Actuamos de una forma rígida, estamos tensos y, claro, nos sale mal: somos chapuceros. Hubo un tiempo en que los hombres vivían espontáneamente, sin preocuparse de lo que dijeran de ellos las generaciones venideras. Aunque lo más exacto sería decir que no tenían esta extremada conciencia de sí mismos que caracteriza a los hombres de hoy.
Me gustaría tirar a la basura (me llamarán bárbaro) las historias parciales del Arte, la Literatura, la Filosofía, la Religión, la Ciencia, la Economía, etc. etc. 
Creo que caminaríamos con más elegancia si arrojáramos el fardo de la Historia a la cuneta. Este perjuicio de la Historia ya lo percibió Nietzsche hace un montón de años.

Digitaciones

Los dedos de los pies han quedado aprisionados por el calzado y perdieron hace siglos su función prensil, cuando los usábamos para trepar a los árboles. Los dedos de la mano, en cambio, son fundamentales: nos sirven para pulsar las teclas del ordenador. El que más trabaja es el índice de la mano derecha (mano izquierda para los zurdos) que presiona el botón izquierdo del ratón y pulsa la tecla de suprimir.
Me pregunto cuántas veces al día pulsa esos botones: ¿quinientas? ¿mil setenta? ¿Tres mil veces?
Es el dedo que más ejercitan los médicos (recetando y completando historias clínicas) los oficinistas (amarrados a su terminal) los funcionarios de Justicia (los que tengan ordenador) los sacerdotes (actualizando listas de feligreses) los periodistas en la redacción (inventando noticias) y los famosos (buscando en twitter los rastros de su celebridad).

Oficinas

El Apartamento, Billy Wilder

The Crowd, King Vidor

Playtime, Jacques Tati

Necesidad y lujo

A partir de ahora mucho me temo que voy a dejar de usar la expresión "permitirme el lujo de" en sentido figurado para empezar a usarla en un sentido estrictamente real.
Antes decía: "no puedo permitirme el lujo de equivocarme". Ahora digo: "no puedo permitirme el lujo de ir al cine."

Día redondo

La noche pasada soñé que mi padre era un lápiz y por la tarde vi en el cielo una formación de cumulus mammatus mientras paseaba por un cementerio precioso.

Subir escaleras

La escalera de caracol es la forma más elegante de subir una altura. La forma helicoidal, apolítica, la espiral que combina el movimiento ascensional con el de giro: no hay manera más elegante de subir una altura. 
Realizar cálculos matemáticos es una grata forma de pasar el tiempo. Calculemos, como decía Leibniz.
Calculemos: sea una escalera de caracol como la de Jacob, que llegue hasta el cielo. ¿Cuántos escalones de 10 cms. de altura tendríamos que subir para salir al espacio exterior? 
El límite entre la atmósfera y el espacio exterior lo señala la línea de Kármán (gracias, wikipedia). Esa línea se sitúa a 100 kms. sobre el nivel del mar. Ahora bien, un metro tiene cien centímetros. Un kilómetro tiene mil metros. Luego un kilómetro son 100.000 centímetros. Así que 100 kilómetros son 10.000.000 de centímetros; es decir que habría que subir un millón de escalones. No es un número infinito, como se ve. Es menos grande de lo que parece. Es abarcable con la imaginación.
No hay esfuerzo mecánico que no pueda convertirse en prueba deportiva. Si la aventura de la escalera fuera posible enseguida se organizarían campeonatos para ver quién sube más rápido, quién ostentará el record mundial.

Vocablos resistentes

Es admirable lo que resisten algunos vocablos: si conduces demasiado rápido todavía te llaman "fittipaldi".

Fittipaldi con patillas aerodinámicas

En defensa de la ternura

Cualidad es la ternura que vive horas bajas en nuestra sociedad. Se comprende: en un vagón de metro abarrotado dan ganas de ser cualquier cosa menos tierno. En muchos trabajos (los que no los hayan perdido) apetece imponer el respeto con un fusil de asalto. Pero a veces se sorprenden gestos tiernos: la madre que le limpia las narices a su hijo pequeño, o el perro que juega como loco. Los varones, los machos, tienen miedo de ser tiernos; eso es porque no saben que a las mujeres les vuelven locas los hombres capaces de ternura. Una de las escenas más hermosas de la literatura es la despedida de Héctor de su mujer y su pequeño. El niño se asusta de ver a su padre vestido con las armas de la guerra y se refugia llorando en el pecho de la nodriza. Homero dice que al ver la reacción de su hijo los padres se miran a los ojos y sonríen. 
El problema es que se confunde la ternura con la cursilería o el afeminamiento. ¿Dónde está la frontera que las separa? La niña que llora porque está harta de oír hablar de Obama y Romney es tierna. La madre que la graba y la consuela con voz melosa es cursi. 
La cursilería es una ternura que se conoce a sí misma, es una ternura con malicia.

Un poema de James Tate

Si fuera un buen poeta me gustaría haber escrito este poema de James Tate. Tengo entendido que en las lecturas de sus poemas la gente se parte de risa. La elección del animal es clave para lograr el efecto cómico.

SUCEDE ASÍ

Estaba fuera en la Rectoría de Santa Cecilia
fumando un cigarrillo cuando una cabra apareció a mi lado.
Era blanca y negra con unos toques 
de un marrón rojizo aquí y allá. Cuando me eché a andar
me siguió. Me divirtió y encantó, pero me preguntaba
qué leyes regulan este tipo de cosas. Hay una ley
para las correas de perros, ¿pero para las cabras? La gente
me sonreía y admiraba la cabra. "No es mi cabra"
expliqué. "Es la cabra del pueblo, es que me toca el turno
de llevarla." "No sabía que tuviéramos una cabra"
dijo uno de ellos. "Me pregunto cuándo será mi turno." "Pronto"
dije, "ten paciencia. Enseguida te toca." La cabra
permanecía a mi lado. Se paraba cuando me paraba. Levantó
la vista hacia mí y la observé a los ojos. Sentí que sabía
todo lo esencial sobre mí. Seguimos caminando. Un policía
que hacía la ronda nos miró. "Menuda cabra
hermosa e imponente lleva" dijo, parándose a admirarla.
"Es la cabra del pueblo" dije. "Su familia lleva
trescientos años con nosotros" dije, "desde el principio".
El agente se inclinó para tocarla, pero se detuvo
y levantó la vista hacia mí. "¿Puedo darle una palmadita?" preguntó.
"Tocar esta cabra cambiará su vida", dije.
"Usted decide." Se lo pensó gravemente durante un minuto,
luego se irguió y dijo: "¿Cómo se llama?"
"Se llama Princesa de la Paz", dije. "¡Dios mío! Este pueblo
es como un cuento de hadas. Dondequiera que mires hay misterios
y maravillas. Y yo no soy más que un chaval que juega
a policías y ladrones, eternamente. Por favor, perdóneme si lloro."
"Le perdonamos, agente" dije. "Y entendemos por qué usted,
más que cualquiera, no debería tocar a la Princesa". La cabra
y yo seguimos caminando. Estaba oscureciendo y empezamos
a preguntarnos dónde pasaríamos la noche.

El artista, el coyote y la liebre

Sigo con el asunto ya caduco de la Transgresión. Flaubert y Baudelaire sufrieron procesos judiciales por Señora Bovary y Las flores del Mal
Un buen provocador, uno de los últimos, fue Joseph Beuys. Este artista alemán realizó una performance que consistía en explicarle el Arte a una liebre muerta. En otra estaba varios días leyendo periódicos americanos junto a un coyote. Al final se abrazaban el coyote y el artista: I like America and America likes me, se titulaba la historia.
Me caen bien el artista, el coyote y la liebre.




Para provocar, Madonna

Un cartel anuncia a una poeta que leerá desnuda los poemas de su último libro entre los días 9 de noviembre y 7 de diciembre del 2012 desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, domingos cerrado. La lectura será ininterrumpida. Cuando lea el último poema volverá a empezar por el primero. Es importante subrayar que será la poeta en persona quien los lea, no una voz grabada. De lo contrario sería como si en una exposición de pintura no se colgaran los cuadros originales sino sus fotografías. Estamos en la época de la obra de arte en su reproductibilidad técnica. Como chiste no tiene gracia, ya lo sé. Pero eso me da pie para pensar otra cosa muy pensable.
Me pregunto si es posible la Transgresión en materia de arte. Yo creo que ya no es posible. Claro que la Transgresión no tiene por qué ser uno de los fines del arte, aunque las vanguardias agitaran esa bandera. Pretender provocar o escandalizar en nuestros días con un libro de poemas (Gottfried Benn, Morgue), con una película (Buñuel, La Edad de Oro) o con un cuadro (Picasso, Las señoritas de Avignon) es una quimera. 
Nuestra sociedad es como el estómago de los tiburones: lo digiere todo.

Le monde diplomatique

"Corte de manga" se dice en francés "bras d'honneur".  Los franceses son un pueblo de diplomáticos.

Día de difuntos

Recuerdo ese poema de Ángel González "Diatriba contra los muertos" en los que los ponía verdes muy irónicamente. A los muertos no hay forma de matarlos, decía. Ahora el propio poeta se ha ido con la mayoría, como decían los romanos. Nuestra condición de vivos es tan frágil y tan breve que parece una excepción: al fin y al cabo lo normal es no ser. O como dice el título de un libro de la difunta Carmen Martín Gaite: Lo raro es vivir.
Es verdad: lo raro es estar vivo. Media vita in morte sumus. Según cumplimos años (y según avanza la historia humana) esa sensación de rareza se hace mayor, más compleja se hace la trama de vivos y muertos. Más precaria (precaria como un contrato laboral) parece nuestra existencia. ¿Y si nos despiden de la vida? ¿Quién nos indemnizará? Nadie. Es igual. ¿Qué nos importa?

Chispas de nacionalismo

Nací en el extranjero como todo dios.
El estado natural del hombre es el exilio. 
Los cursis dicen que nuestra patria es la infancia.
La tierra es redonda: demasiado al este es el oeste. 
El escocés, el vasco, el español, el catalán, el serbio o el norteamericano piensan que es mérito suyo haber nacido en Glasgow, en Hernani, en Ávila, en Granollers, en Belgrado o en Denver. 
Pues con su pan se lo coman y que les aproveche. 

The homeless billionaire

Como a Scott Fitzgerald y a la mayoría de los mortales me fascinan los ricos. Hoy he conocido (no personalmente, desde luego) a uno de ellos bastante bizarro. Se trata de un multimillonario "sin hogar". Pero no vive en la calle, entiéndanme. Va de hotel en hotel, errante como un santón de Tólstoi. Su fortuna está valorada en unos 2.200 millones de dólares. Tiene 50 años pero aparenta 35; cara de niño, aspecto pulcro, mirada clara, sonrisa franca y porte atlético. Ignora la fecha y el lugar de su muerte.
En la entrevista que le hace el Wall Street Journal llega a afirmar lo siguiente: "sentía que las posesiones se habían adueñado de mí". Frase que parece sacada de la vida de San Francisco de Asís. Se desprendió de su isla en Florida y otros bienes más o menos malos y ahora sólo es dueño de su avión privado con el que recorre el mundo y de una colección de arte que presta a museos. No tiene coche ni reloj ni mujer ni hijos ni perro que le ladre.
Fundó hace un par de años el instituto que lleva su nombre. Un think tank con oficinas en Los Ángeles, Berlín, Nueva York, Washington y Zürich. Su propósito es crear marcos de debate para arreglar el mundo. A esta organización pertenecen personalidades como Nicolas Sarkozy (reciente incorporación), Juan Luis Cebrián presidente ejecutivo del Grupo Prisa, Felipe González, Tony Blair, Jacques Delors, Gerhard Schöder, Mario Monti, Romano Prodi o Max von Bismark (al que supongo pariente del Canciller de Hierro).
Estos días se han reunido en Berlín a instancias de Mario Monti (quieren concienciar a los alemanes de la gravedad de la crisis europea) para debatir "el futuro de Europa después de la crisis." No se puede negar que tienen un pensamiento previsor y adelantado: están pensando cómo van a decorar lo que quede de casa mientras la casa está ardiendo. Y es que los multimillonarios y sus amigos son así: lo mismo regalan 20 millones de euros a Cáritas que viajan sin reloj pero con avión privado. Mientras tanto sus amigos piensan en la crisis de la deuda y de paso procuran salvar -muy filantrópicamente- sus fortunas del naufragio.
Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja... ¿cómo seguía la frase? 

Premios Príncipe

Estaba en Oviedo, cerca del Campoamor, el teatro donde se entregan los premios Príncipe de Asturias. Personalidades reunidas el día que se conoce que España alcanza los 5.700.000 parados: una cifra catastrófica. España está, todos lo sabemos, en caída libre. 
Me acerqué curioso para ver cómo se desarrollaba en las inmediaciones del teatro el teatro de la ceremonia. Como siempre sucede uno se da cuenta de lo distinta que es la realidad vista in situ y vista a través de los medios de comunicación (que son la verdadera realidad). No tienen nada que ver. Unos medios contarán su punto de vista, favorable a tal partido; otros favorable al contrario. La realidad es más compleja. 
Siento mucha tristeza por la situación de España (me ha tocado de lleno la crisis, espero que no me derribe) y me pareció buen momento para protestar. Mis armas: los pulmones y la voz. Me empleé con entusiasmo con los galardonados con el premio de los deportes: los futbolistas multimillonarios. Cuerpos audaces, espíritus tímidos. Son, bien lo sabemos, ideológicamente inocuos. A los demás, en principio, respeto o indiferencia. No abundan los grandes hombres; no son como las setas que aparecen una vez al año. No me creo esa parafernalia.
Si no me equivoco percibí desasosiego (y sarcasmo) entre las personalidades que abandonaron el acto entre abucheos, silbidos y gritos de "fuera, fuera". Me pareció un acto deslucido, una pantomima inútil. Como si todos esos valores que se ensalzaban, y que ayer nos creíamos, no fueran más que humo y mentira. Aparte de alguna mirada de odio y una amenaza, no tengo de qué quejarme: me desahogué a gusto, es lo que me queda. El Estado abstracto y sus policías concretos -que también se ponen nerviosos y tienen miedo- me dejaron gritar sin taparme la boca. ¿Vox clamantis in deserto? Tal vez no. Seguramente, no.

Trucos de la diplomacia

El siglo XX (también llamado de las dos equis) fue pródigo en monstruos. Lo que perdimos en ideología (que es aquello que piensa por nosotros) lo ganamos en tecno-economía. 

Mao Tsé Tung concertó un encuentro (una "cumbre" se diría ahora) con Nikita Kruschev en una piscina. El astuto chino, que era un experto nadador, sabía que Kruschev era incapaz de mantenerse a flote. La historia cuenta que Mao estuvo exhibiendo sus habilidades natatorias mientras Nikita tenía que conformarse con no ahogarse, ayudado por un flotador. 

Almuerzo en tierra firme con presencia de Ho Chi Minh

Pero de todas las humillaciones diplomáticas que recuerda la desmemoriada Historia la más rotunda, me parece, fue la que Hitler infligió a Chamberlain. Lo tomó por imbécil, y era, en efecto, un imbécil. Recordemos el infame Pacto de Munich.

Faltó un escalón

¡Jamas debió permitir el primer ministro inglés que el dictador le diera la mano desde un escalón más alto!

Monito imitador

Entraron la madre, el niño y el padre. El padre se quitó las gafas de sol y las colocó en la camisa colgadas de la patilla. El niño, que también llevaba unas gafas de sol, repitió exactamente los mismos gestos.

Después de hacer esto volvió a ser un niño.

Si el hombre desapareciera

¿Quién se ocuparía de la noticia?

La prensa

Leo al azar la prensa de un diario en edición digital, un día cualquiera, y estas son algunas de las noticias:

"Valencia despedirá al 40% de sus empleados de su sector público."
"Todo preparado para la llegada del bebé de Messi"
"Scotland Yard abre una investigacíon al británico Jimmy Saville, ya fallecido."

Una foto de Obama en la que el presidente aparece con la aureola de un santo dice: "Obama recupera ventaja en los estados clave de Wisconsin y Iowa".

"Santamaría insta a Puig a ocuparse de las ratas de las cárceles catalanas."
"40.000 personas tienen VIH en España sin saberlo."
"Humillada en la red y en la calle."

Un día cualquiera.

Matemáticas

Siempre suspendía matemáticas y cuando las aprobaba era con suficiente, como si los profesores, magnánimos, me dijeran: "anda, pasa". En el programa educativo que padecí con miles de inocentes como yo, las matemáticas eran el saber más importante, o dicho de otra manera: era el saber que determinaba qué alumnos eran inteligentes y cuáles eran torpes. Ahora sé que esto es absurdo, pero entonces me lo creía.
Si el matemático Pitágoras, que creía en la metempsícosis (hermosa palabra cuyo significado muy poca gente entiende), fue Euforbo- guerrero troyano- yo fui en otra vida un alumno sobresaliente de esta materia. Claro que esto no es un teorema y no lo puedo demostrar.

Una divagación sobre la crítica

A los tecnócratas (qué palabra tan fea) les gustaría inventar un aparato que determinara de forma matemática, según una escala previamente realizada, la calidad de las obras artísticas. Así nada escaparía a su control. Los críticos se quedarían sin trabajo.
Seguro que hay programadores empeñados -si no lo han hecho ya- en realizar estos experimentos. Es la fiebre de las listas: ¡Keats está 2,564 puntos por encima de Byron! ¡Mozart supera a Beethoven en 0,875 puntos!
Sólo caben aproximaciones, no hay escala posible. El infinito debe tenerse en cuenta. La máquina milagrosa empieza a echar un humo verde.
Esto es bueno, esto es malo. Esto me gusta, esto no. ¿Y por qué te gusta? Y aquí la inteligencia -que ofrece brillantes y numerosas razones- se puede aliar con el mal gusto.

África

Se cumplen 25 años del asesinato de Tomas Sankara, presidente de Burkina Faso, el antiguo Alto Volta. Una figura carismática entre sus compatriotas e incómoda para Francia, la vieja potencia colonial. La historia de Sankara obedece punto a punto al guión escrito desde tiempos bíblicos. Sus ideas revolucionarias (quería que su país y toda África fuera un territorio libre) y su determinación para llevarlas a cabo le granjearon muchos seguidores entre las clases populares pero también poderosos enemigos. Uno de sus más estrechos colaboradores, Blaise Compaoré, fue el encargado de consumar la traición. Sankara murió asesinado por hombres leales a Compaoré, que hoy, 25 años después de aquel crimen, sigue siendo el presidente de Burkina Faso ("el país de los hombres íntegros").
África nos conmueve, todos los hombres somos africanos sin saberlo. Todos sentimos nostalgia de esa vida elemental. Me gusta imaginar a Goethe o a T.S. Eliot (tan supercivilizados) bailando al son de los tambores. Cuando un amigo deprimido o angustiado me pregunta qué puede hacer con su vida siempre le doy la misma respuesta: "vete a África". Si en África un hombre occidental no se cura de sus neurosis es que nada lo puede curar. En África nos encontramos con nosotros mismos.


La prueba

No es una prueba infalible, desde luego. Pero cuando se dice de un poeta que es simpatiquísimo, encantador, muy buena persona, etc. la mayoría de las veces nos estamos refiriendo a un poeta mediocre. 
Si quien recibe esos elogios es inteligente fruncirá el ceño, en vez de sonreír. Aquí hay gato encerrado, pensará.
Como somos humanos, mientras no se demuestre lo contrario, es natural que seamos benévolos con los poetas que nos caen bien. Llegamos a hacer esfuerzos heroicos por convencernos a nosotros mismos de que las tonterías (si realmente lo son) que han escrito valen algo. 
Y como en el fondo les consideramos mediocres nuestra simpatía se convierte casi en adoración porque además creemos que no pueden hacernos sombra. Así que bien podemos regalarles nuestro elogio.
 

Arte degenerado





El primero me gusta: es clásico. Es verdad que esta pintura no puede usarse con fines propagandísticos (¿o sí?). Böckin es un gran artista. Quiero que este cuadro cuelgue de una pared de la Cancillería: me dará sosiego. Algunos creen que el doctor Caligari soy yo. El cine debe ensalzar los valores raciales, no mostrar el poder de un asesino hipnótico en una atmósfera de claustrofobia. Alfred Kubin pinta muchedumbres, a mí me gustan las muchedumbres, siempre que sean unánimes en su devoción al movimiento. Pero esto es distinto: la multitud se dirige a un túnel. Esta es una fantasía macabra y espectral. Y nosotros no soportamos eso.

Domingos

Como hoy es domingo (por poco tiempo hasta que vuelva pronto) anoto una frase sobre este día de Lino G. Veiguela y que me parece muy acertada:

Los domingos son uno de los mayores enigmas para la clase burguesa-trabajadora de la que formamos parte: aún no hemos aprendido a descifrarlos. Supongo que uno de los obstáculos para hacerlo es que confluyen dos aspectos irreconciliables de nuestra vida: las infinitas posibilidades que ofrece nuestra libertad y el yugo constante del trabajo, que está a la vuelta de la página dominical, representado por el lunes.

Max Ernst no inventaba nada

Max Ernst no era ingenuo ni hipócrita. Dentro de la habitación hay serpientes, al amante esposo le salen alas de murciélago, la fiel esposa tiene sueños lúbricos. Metamorfosis monstruosas, dislocaciones contextuales. Hay fantasías incestuosas, sacrílegas y homicidas en estos collages. Pero no son las provocaciones de un vanidoso sin talento. Hay dos formas de escandalizar: una vacía, la del que persigue el escándalo como un fin en si mismo, que es la manera del vanidoso. Y otra la del artista, que indaga en los aspectos más profundos de la naturaleza humana y promueve el escándalo, sin haberlo pretendido, aunque lo asuma después. Mirando estas ilustraciones no sabríamos dónde encerrar a Max Ernst, si en un manicomio o en una cárcel. Todo antes que reconocer que el artista en nuestro intérprete. ¿Y si los que tuvieran que visitar alguna de esas dos instituciones fueran las autoridades civiles, militares, jurídicas y eclesiásticas?
Algunas de estas ilustraciones recuerdan imágenes de las películas de otro maestro, Luis Buñuel. Max Ernst publicó tres novelas en imágenes La mujer de 100 cabezas (1929); Sueño de una niña que quiso entrar en el Carmelo (1930) y Una semana de bondad (1934).






Hegel

Cada uno de nosotros es una pavesa del incendio que provocó Hegel hace doscientos años. Su concepción de la Historia como proceso fatal del autoconocimiento del Espíritu Absoluto es una visión sublime que manifiesta que la Filosofía no es edificante, no ofrece consuelo, es un saber trágico.
Lo que reveló Hegel es el carácter trágico de la Historia, que no atiende al individuo. Algo que ha confirmado con creces el siglo XX.
Kierkegaard atacó esta teoría de abstracciones como la Historia y el Estado y puso de relieve al frágil individuo, enfrentado a la angustia. Es una perspectiva religiosa.
Lo sepamos o no, procedemos de Hegel. Kierkegaard es nuestro abogado ante un terrible tribunal sordo a la misericordia.
 

El Giro

Parece la trama de un best-seller pero el libro del profesor Stephen Greenblatt El Giro no tiene nada que ver. Es un ensayo riguroso y muy bien escrito sobre el descubrimiento que realizó en 1417 el humanista florentino Poggio Bracciolini en un monasterio del sur de Alemania de un manuscrito del olvidado De rerum natura de Lucrecio.
Para los que tengan tiempo e interés este libro es un relato apasionante de la historia del hallazgo de ese poema antiguo en una biblioteca monástica. Que yo sepa no existe libro más enemigo de la cosmovisión en la que se basa cualquier religión organizada. Los judíos, cristianos y musulmanes lo hubieran quemado por igual. Al libro, se entiende. Lucrecio tuvo la precaución de morirse en Roma hacia el 50 a C. 
Uno de los traductores del poema latino fue el Abate Marchena, heterodoxo fulminado por el ortodoxo Menéndez Pelayo.

Alexander von Humboldt




Unos breves extractos del libro Cuadros de la Naturaleza del naturalista alemán. Cada vez me convenzo más de que los europeos del siglo XVIII y principios del XIX fueron los hombres más felices (con el permiso de Schopenhauer que toca la flauta).


Mar de los Sargazos

Sin embargo, preciso es reconocer en el asombro que mostraron los compañeros del almirante (Colón), al verse constantemente cercados de fucus, desde el 16 de septiembre hasta el 8 de octubre de 1492, que los marineros no sospechaban todavía en aquella época la extensión de estos grupos. No se hace mérito en verdad, en los extractos que Las Casas ha conservado del diario de Colón, de las aprensiones que causaron estas masas de hierbas marinas, ni de las murmuraciones de la tripulación.

Gulf Stream

El Gulf Stream, arrojando a las islas de Fayal, de Florez y de Corvo (que pertenecen al grupo de las Azores) tallos de bambúes, trozos de madera artísticamente trabajados, troncos de una especie de pino propia de Méjico y las Antillas, y que no era conocida aún, y cadáveres humanos de una raza particular, notable por la anchura de la cara, ha contribuido, como se sabe, al descubrimiento de América. Estos hallazgos fortificaron las conjeturas de Colón sobre la existencia de islas y regiones acuáticas situadas al oeste, a distancia que no debía de ser considerable.

Cataratas del Orinoco

Durante los cinco días que permanecimos en las inmediaciones de las cataratas, observamos con sorpresa que el ruido de la masa de agua que cae es tres veces mayor por la noche que durante el día. Se nota igual fenómeno en las cascadas de Europa; pero en medio del desierto y allí donde no hay nada que interrumpa el reposo de la naturaleza, ¿a qué causa atribuirlo? Indudablemente depende de corrientes ascendentes de aire tibio que, por la perturbación que introducen en el equilibrio de la elasticidad atmosférica, impiden al sonido que se propague, rompiendo irregularmente las ondulaciones. La frescura de la noche pone natural término a estas corrientes.

La vida en las alturas

En todas partes, hasta cerca de los helados polos, resuena el aire con el canto de las aves y el zumbido de los insectos. Respira la vida, no solo en las capas inferiores del aire donde flotan densos vapores, sino en las regiones serenas y etéreas. Cuantas veces se ha subido la pendiente de las cordilleras de Perú o llegado a la cima del Mont Blanc, sobre la orilla meridional del lago de Ginebra, se han encontrado seres animados en estas soledades. Hemos visto en el Chimborazo, a elevaciones que exceden en 2600 metros la cima del Etna, mariposas y otros insectos alados. 

Transparencia del aire

La transparencia del aire de las montañas es, por lo demás, tan grande bajo el ecuador que, en la provincia de Quito, pude distinguir sin anteojo el poncho blanco de uno que cabalgaba a una distancia horizontal de 27330 metros, esto es, bajo un ángulo de 13 segundos. Era mi amigo Bonpland que acababa de dejar la encantadora villa del marqués del Selvalegre y avanzaba a lo largo de los flancos negruzcos del volcán Pichincha.

Una metáfora

Un inglés y un japonés han sido galardonados con el premio Nobel de Medicina 2012 por descubrir cómo se pueden reprogramar células maduras, especializadas, para que se conviertan en células inmaduras o pluripotentes, capaces de transformarse en cualquier tipo de tejido; es decir, para que se conviertan en células madre inducidas.

Este descubrimiento, ¿no es también una estupenda metáfora? ¿No somos cada uno de nosotros células especializadas del tejido social a las que una reprogramación -perder el empleo, por ejemplo- podría convertir en otra cosa?

El científico inglés, Sir John B. Gurdon (nombrado caballero en 1995) fue declarado inútil para el estudio de las ciencias por un antiguo profesor. Con buen humor inglés el nuevo Premio Nobel conserva esa carta. 

Tal vez ahora la Iglesia Católica (religión oficial de España, donde pensar es delito) reconsidere su posición contraria a la investigación con células madre. Aunque lo dudo. Seguro que le buscan algún pero al asunto, para no perder ni un ápice de su magisterio molecular.

Anda, la muerte

Una mujer tropezó pero no hubo fractura. Hoy paseaba por la calle, tutelado por un señor de negro que me asignó el Estado. ¿Dónde se fue a parar el libre arbitrio? Me encanta el libre arbitrio. Un problema gordo, de eso no hay duda. Para no ver la muerte que se acercaba unos señores abolieron el juego del dominó durante toda la tarde. Yo no existo, no hay sujeto. Mis dientes amarillean, como si fuera en una clase de botánica. Tengo amigos asesinados en puertos del Mediterráneo, digamos Nápoles o Constantinopla. Yo no creo en la amistad ni en la violencia. Un bar abierto, ¿entramos? Pagamos y nos vamos. ¿Llevas puesto el cinturón de caramelos? Podríamos arrojarlos ahora en el paso de cabra. Tal vez se detenga una señorita a recogerlos y el sol se detenga. Tantos escaparates. Ay, la prosa, la prosa. Los adverbios y las conjugaciones. Todo va como la mierda. Pero no soy supersticioso. Una cosa piensa y otra cosa habla. Digamos que eres una funeraria y que giro la cabeza para no verte, aunque no soy supersticioso. A lo lejos una cordillera: toda mirada a un punto muy lejano se convierte en una charla radiofónica sobre una exposición de gente desequilibrada.

Nuestro pecado es el cinismo


Horas antes de morir Enrico Berlinguer se dirigía al pueblo. Murió de un  derrame cerebral cuyos síntomas se pueden advertir en este video. No necesitamos a Reagans ni a Rajoys. Necesitamos a hombres auténticos como Berlinguer.

Pensar mucho, escribir poco

Hay autores que han escrito poco en proporción a lo que han pensado. Nietzsche y Borges, por ejemplo. Bien está que Tolstoi o Proust (y hablo de los que conozco) hayan escrito muchísimo. Son escritores maravillosos.
Este principio de "pensar mucho, escribir poco" parece que se aplica mejor a los científicos y a los poetas. Es curioso, pero me parece que un gran poeta está más cerca de un científico que nos ofrece una visión nueva del mundo que de un escritor profesional. 
¿Cuántas páginas ocupa la obra completa de San Juan de la Cruz o la de T.S. Eliot? ¿Cuánto ocupa la obra de Jorge Manrique, Rimbaud, François Villon o Mallarmé?
No es cierto que un texto tenga que ser necesariamente largo para que produzca una profunda y perenne influencia en el pensamiento humano. Ese texto, por supuesto, ha de ser original, tiene que haber penetrado en un territorio hasta entonces desconocido. Algunos son brevísimos.
Pensemos en los hombres de ciencia. Hay casos evidentes: el testamento científico de Galois (que ocupa unas cuantas páginas) sigue trayendo de cabeza a los matemáticos. La tesis de Riemann "Sobre las hipótesis que sirven de fundamento a la geometría" no abarca más de veinte páginas. Pero ese brevísimo estudio abrió la puerta a una nueva visión del universo. El trabajo de Watson y Crick en que anunciaban la estructura de la doble hélice del DNA ¡ocupaba una página de la revista Nature!
Newton y Gauss fueron dos genios amigos del secreto. Obsesionados por la propiedad de los descubrimientos se guardaban para sí mismos sus investigaciones. Leonardo apuntaba en una escritura en clave sus indagaciones sobre la naturaleza. Pienso en las Meditaciones de Marco Aurelio. "A sí mismo" se titulan en el original griego. En tiempos como los nuestros, exhibicionistas de lo banal, obsesionados con la publicidad, esos hombres tan celosos de su vida intelectual nos resultan completamente extraños. 
Pero hay muchísimos escritores que aplican justo el principio contrario: "piensan poco y escriben mucho."

Teoría del Estado


Por un lado los manifestantes convocados el 25 de setiembre para rodear el Congreso: un asedio simbólico. Por otro los antidisturbios, encargados de proteger el recinto del Congreso y de cargar con contundencia contra los que se obstinen en su actitud contestataria.
Manifestantes y policías hablan dos lenguajes diferentes. Los primeros están convocados por una "coordinadora", su propósito es mostrar su indignación contra el actual estado de cosas. Qué cosa sea el Estado no les preocupa: quieren un cambio, cualquier cosa menos esto. La policía, por su parte, tiene la tarea de representar la fuerza del Estado protegiendo al símbolo amenazado por la multitud que es el edificio del Congreso. 
España es un país muy debilitado que no puede permitirse ofrecer una imagen de debilidad ante el mundo, ni ante sí misma.

Los manifestantes están con la corriente de los tiempos; los policías son los agentes de un anacronismo. Los primeros son Facebook; los segundos, Montesquieu.

Recetas de cocina

Al filósofo no le gustaba cocinar y aborrecía el acto de comer. Condescendía con tristeza a esas funciones animales (algunos filósofos tienen algo de anoréxicos). Confesar su apetito le daba vergüenza. Para el filósofo todas las comidas sabían a ceniza. En eso era claramente wittgensteniano-pascaliano.
En el congreso internacional de filósofos alienados celebrado en El Cairo nuestro filósofo fue invitado a participar en una mesa redonda sobre las maneras de preparar el cordero. Un colega de la escuela de Frankfurt defendió con admirable dialéctica marxista la receta del cordero al horno. Umberto Eco arrancó ovaciones del público cuando expuso su predilección por el cordero hermenéutico guisado con patatas. Fernando Savater sorprendió a la audiencia con su refutación del cordero y postuló la grandeza ética de la merluza a la vizcaína: "un exquisito plato de mi tierra" añadió muy ufano. Pero, sin duda, el filósofo que más éxito tuvo en aquella sabrosa mesa redonda fue Ferrán Adriá que propuso la deconstrucción de la deconstrucción de Jacques Derrida y concluyó su tesis con una defensa de la antropofagia.

Dilema

 -¿Así que no se encuentra a gusto con su vida?
-No, señor psiquiatra.
-¿Qué espera del futuro?
 -Del futuro espero que no llegue demasiado pronto.
-¿Le gustaría liarse la manta a la cabeza?
-Me gustaría organizar un ejército y conquistar la India.
-¿Le atormenta alguna duda?
-Sí, señor psiquiatra. Un gramo de sensatez o un gramo de locura: no sé cuál de las dos cosas pedir.

Las leyes de la visión


Un río, debido al recodo que formaba su curso, parecía un lago cerrado por todas partes allí en el seno de las llanuras o de las montañas, y el mismo efecto daba un golfo, porque la ribera escarpada se tocaba casi aparentemente por los dos lados.

Marcel Proust, A la sombra de las muchachas en flor

Vista nocturna del Ródano, Van Gogh

El paso de la laguna Estigia, Patinir

Ars longa vita brevis

¿Hay algún borracho en la obra de Shakespeare? Pues sí, el propio Shakespeare. Todos nosotros, llegados a un cierto punto de lucidez, nos comportamos como borrachos. Coincido con el adorable Albert  Camus (muerto absurdamente a los 46 años): el problema filosófico fundamental es el suicidio. Pero hay muchas formas de matarse: abandonarse a la tristeza, por ejemplo, mata.

Shakespeare era un animal tabernario, de eso estoy seguro. Beber y fumar acorta la vida. La vida es corta, el arte es largo. Dios mío, Shakespeare murió a los 52 años. ¡Era jovencísimo! Dante vivió 56 años. Virgilio sólo vivió 50. Cristo y Alejandro murieron a los 33 años. Proust murió a los 51. Rimbaud y Rafael murieron a los 37 años. Y Nietzsche terminó su carrera celeste a los 44, la edad que yo tengo ahora. La edad en que murieron: Stevenson, Scott Fitzgerald, Chéjov, San Francisco de Asís y Spinoza. ¿Cómo podremos sobrevivirles? Pues sentados en el potro de la mediocridad.

Recordemos a Omar Khayam: hay que beber vino (pero con moderación).

Un cuento escrito hace diez años


Ellie Mcdowell, de 31 años, llevaba tres trabajando como guarda forestal en un parque natural al norte de Denver. Llevaba los mismos años saliendo con Bobby Kosciusko, un joven de su pueblo del que se enamoró en un baile que organizaba la asociación para la defensa del pino de Colorado. Pero Bobby conoció más tarde a una compañera de Ellie en uno de los bailes que organizaba la asociación para la defensa de una variedad del abeto de Denver. El resultado fue que el abeto de Denver creció a expensas del pino de Colorado, es decir que Bobby se enamoró de la compañera de su novia.
           
Querida Ellie:

Sabes que sobre los sentimientos no tenemos ninguna autoridad. He sido muy feliz a tu lado, de verdad, pero ahora he conocido a una chica maravillosa y, bueno, nos hemos enamorado. El caso es que Rachel y yo hemos decidido irnos a vivir juntos. Perdóname por todo, nadie sabe tanto como yo lo fantástica que eres pero ya sabes que sobre los sentimientos los hombres no tenemos casi ninguna autoridad.
            Quise decírtelo el último día pero me faltaron fuerzas y he preferido hacerlo por carta. Por favor no me llames, será mejor que lo dejemos así, sin reproches ni violencias. He pasado contigo unos años maravillosos pero al final el amor también se extingue, como el fuego.
            Espero que me perdones, te juro que no quiero hacerte daño y que te deseo todo el bien y la felicidad de que es capaz este mundo.
                       
Con cariño

Bobby

Al salir de su casa para ir al trabajo Ellie abrió el buzón y se encontró la carta de Bobby. No había sido enviada a correos, no tenía sello, ni dirección. En el exterior del sobre estaba escrito “Para Ellie” con la característica caligrafía norteamericana., redonda e infantil. A Ellie le extrañó aquella carta y decidió leerla cuando tuviera un momento libre en el trabajo. Mientras iba pensando en sus posibles contenidos (la amenaza de muerte de un psicópata, una declaración de amor de un admirador anónimo, una broma de sus compañeras de trabajo) conducía su viejo Pontiac por la carretera comarcal 36 que la llevaba directamente a su centro de trabajo: el parque natural de Colorado Springs.
            El parque era una vasta extensión de bosque que cubría buena parte del norte del estado. Pinos, abetos, robles y hayas eran las especies arbóreas más frecuentes en esa densa masa forestal orgullo de los habitantes de la comarca. Se había declarado monumento natural en 1976, el mismo año en que se cumplió el segundo centenario de la declaración de independencia de los Estados Unidos. Ellie era entonces una niña y poco podía sospechar que aquel aburrido acto que presidía el gobernador y al que asistió llevada por sus padres estaba secretamente ligado a su destino.
Después de cambiarse y recibir las someras instrucciones de su jefe se dirigió a la zona que tenía asignada para ese día. Era un seco y ventoso día de junio y había que tener los ojos muy atentos para poder descubrir en el horizonte la más leve señal de un incendio. Algunos árboles eran tesoros de incalculable valor, había pinos que rondaban los mil años de edad. En la entrada  a las instalaciones del parque se exhibía en sección transversal el tronco de uno de esos pinos con las efemérides históricas de las que había sido contemporáneo en un apacible lugar por el que nunca había pasado el torbellino de la historia: 1066 batalla de Hastings, 1492 descubrimiento de América, 1776 declaración de independencia de los EEUU, 1972 año del abatimiento del árbol.
Con su jeep Ellie penetró unos cuatro kilómetros por una estrecha pista de tierra dentro del laberinto forestal hasta alcanzar un pequeño claro de unos diez metros de diámetro en el que se encontraba un solitario y rústico asiento de madera. La mañana era luminosa. Un pájaro –probablemente un extraviado reyezuelo de Carolina- cantó tres notas aflautadas en algún lugar recóndito, entre los pinos más altos.
Un escalofrío recorrió el espinazo de Ellie cuando, por fin, mirando alrededor comprobó que estaba completamente sola. Había metido la misteriosa carta en uno de los bolsillos interiores de la chaqueta caqui que era parte de su uniforme de guarda. Un huracán de sensaciones pasó por la mente de Ellie en unos pocos segundos, la excitación de la mujer parecía contagiarse al resto de la naturaleza; las finas copas de los pinos esbeltos se mecían fuertemente al azote de aquel viento seco y tenaz, impropio de la estación.
Tomó el sobre en sus dos manos, lo abrió con inusitada delicadeza, respiró hondo y se puso a leer.
Al terminar la lectura los ojos de Ellie estaban llenos de lágrimas. Un natural pudor hizo que mirara de nuevo a su alrededor mientras se limpiaba la nariz con el dorso de su mano izquierda. “Hijo de puta” dijo para sí misma con toda la rabia de la que fue capaz. El pájaro volvió a emitir sus tres notas fatales.
Como si quisiera borrar para siempre esa tremenda conmoción de la que habían sido mudos testigos los elegantes árboles estrujó con rabia el papel y se abandonó a un llanto que se prolongó durante un largo rato. Al volver en sí advirtió que las sombras se habían desplazado de manera notable, el sol caía a plomo desde el meridiano abrasando la tierra. Una candente idea cruzó como una brasa el cerebro de Ellie e inmediatamente se puso a llevarla a cabo. Tomó de uno de los bolsillos de su pantalón un encendedor de gas que llevaba consigo y sin vacilación prendió fuego al papel.
Aturdida por el dolor dejó caer al suelo la prueba de su desgracia, que pronto quedaría reducida a cenizas, y se dirigió tambaleante y doliente al jeep para regresar a la oficina.
Un mes después los telediarios de todo el mundo hablaban del incendio forestal que había arrasado el parque natural de Colorado Springs y que aún presentaba algunos focos fuera de control.

Ayudas ópticas para el más allá

Veo una foto de cuerpo presente de Santiago Carrillo y descubro con estupor que al cadáver no le han quitado las gafas. Todos los que usan gafas (hasta Woody Allen) se las quitan para dormir. ¿Acaso no verá los Arquetipos y Esplendores con la nitidez necesaria sin ese par de cristales delante de los ojos?

Proust

Leyendo En busca del tiempo perdido me pregunto por la curiosa figura del narrador, que es el propio Proust. La memoria que evoca su vida entera, esa inteligencia analítica y minuciosa para cada detalle del corazón humano, parece implicar la cancelación del presente.

No hay presente ni futuro. Es como si un muerto escribiera sus memorias. El narrador escribe desde el otro lado de la vida. Desde su lecho agónico de enfermo terminal.

Ecco qua

Recuerdo ese verso de la Divina Comedia: Amor ch'al cor gentil ratto s'apprende, verso que aparece en el canto V del Infierno. Dante tenía envidia de los amantes condenados: "al menos ellos probaron el amor correspondido, no como yo, que amé a Beatriz sin poder alcanzarla; ahora vela por mí desde el Paraíso, pero hubiera preferido la suerte de Paolo." 

Yo creo que Dante pensaba así cuando se encontró con esas almas atormentadas por toda la eternidad, pero juntas por toda la eternidad.

Delicioso tormento, diría.

Después de escuchar la confesión de Francesca -emocionado, desgarrado- el poeta cae como cae un cuerpo muerto.

Inventos aciagos

El Diablo me ha pedido que realice una lista de inventos aciagos. Un invento aciago es el teléfono, sin duda. Sirve para comunicarse a distancia, para interrumpir las conversaciones y para que nos enteremos de lo idiota que es un desconocido.
Otro invento aciago es el automóvil. El automóvil borra el paisaje y reduce la maravilla del viaje a un simple desplazamiento desde A hasta B. El automóvil obliga a su propietario a contratar un seguro (otro invento espeluznante), a abrocharse el cinturón de seguridad, a cargar el depósito con un carburante cada vez más caro, etc etc.
Los diarios, la radio y la televisión: funestos inventos. Crean la opinión pública, conforman nuestra visión del mundo y no van destinados a nadie individual; se dirigen a la masa. Con que los periódicos y telediarios salieran una vez al mes sería más que suficiente. La información "al minuto" es una ceremonia infernal. 
Otro invento sumamente aciago es la imprenta. Desde que se inventó la imprenta el mundo se ha convertido en material legible. Es realmente fabulosa la cantidad de textos inútiles, sin ningún valor, que la imprenta publica cada año. Sobran el 99% de los que llenan la mesa de novedades de las librerías y caen en el olvido dos semanas después. Me bastan diez libros para ocupar mi vida entera. 
El Diablo ha mirado mi lista, ha sonreído y me ha dado las gracias. Se sorprende al ver que no menciono el fútbol o la aviación. Dice que soy un "reaccionario".

Traumdeutung

La noche pasada soñé con Freud. Me hubiera encantado que en el mismo sueño la sombra del doctor vienés hubiera tenido la amabilidad -ya que pasaba por allí- de interpretarlo.

Nadie es inocente

Esta noche me visitó el Espíritu del Mundo. Le pregunté por el misterio del sufrimiento. ¿Por qué tenemos que sufrir? ¿Por qué nacen unos entre sedas y otros entre basura? ¿Por qué unas personas reciben atenciones y cariño desde que nacen y otras solamente palizas, abusos y desprecios? ¿Por qué unos nacen con talento y otros nacen torpes?
El Espíritu del Mundo esbozó una sonrisa. Me dijo con voz suave: "nadie es inocente". Lo que yo sé tú no podrías entenderlo. Eres efímero, pronto estarás muerto, no eres más que polvo y ceniza. ¿Cómo vas a entender el misterio del sufrimiento?
Me acordé de los famosos versos de Calderón: porque el delito mayor / del hombre es haber nacido. 
¿Así que no hay nadie inocente? Tal vez por eso las bombas que caen sobre una ciudad no distinguen entre buenos y malos, entre niños y adultos. Se lo llevan todo por delante. Como el sol que sale sobre justos e injustos. El hombre que suplica misericordia, me dice el Espíritu del Mundo, se comporta como un débil. El hombre más noble es el que mira a la muerte cara a cara y no pide clemencia.
Y añadió: todos debéis expiar la culpa de haber nacido. Cada instante de vuestra vida es una prueba severa, pero vivís sin daros cuenta de esto, entregados a vuestros pequeños intereses. Como si fuérais a vivir eternamente. Porque habéis nacido para lo pequeño.
Vuestra justicia es imperfecta, me dijo el Espíritu del Mundo antes de desvanecerse. El reo de muerte que conducís al patíbulo, con vuestra conciencia limpia, es en el fondo cada uno de vosotros.

Entonces me desperté, temblando.